El cambio climático global está ocasionando en África un aumento de la variabilidad meteorológica y climática, lo cual provoca desastres y trastornos en los sistemas económicos, ecológicos y sociales de ese continente, afirma un nuevo estudio internacional coordinado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La OMM advierte que el cambio climático agravará la pobreza extrema en África. Se estima que, para el 2030, 118 millones de personas extremadamente pobres estarán expuestas a sequías, inundaciones y calor extremo en ese continente, si no se establecen medidas de respuesta adecuadas.

En el informe, presentado esta semana por la citada agencia especializada de la ONU, se destaca que el alza de las temperaturas, las variaciones en la ocurrencia de las precipitaciones y el aumento de las condiciones meteorológicas extremas, contribuyeron a incrementar en el 2020 en ese continente la inseguridad alimentaria, la pobreza y los desplazamientos, todo lo cual agravó la crisis sanitaria y socioeconómica provocada por la pandemia de la COVID-19.

Algunos datos y otros elementos contenidos en el informe El estado del clima en África en 2020, permiten apreciar de manera más objetiva el panorama actual de los impactos que ocasiona y las tendencias que genera el cambio climático en el continente africano, así como la elevada vulnerabilidad de esta región del planeta.

África se ha calentado a un ritmo superior a la temperatura media mundial en el conjunto de la superficie terrestre y oceánica. El calentamiento registrado entre 1991-2020 fue superior al del período 1961-1990 en todas las subregiones africanas.

Las tasas de aumento del nivel del mar son superiores a la tasa media mundial, tanto en la costa atlántica tropical y meridional, como en la costa del océano Índico.

En las montañas africanas solo quedan hoy tres glaciares, cuyos índices de retroceso actuales son superiores a la media mundial; y desaparecerán en la década de 2040, de continuar esta tendencia.

Vista aérea del hielo derritiéndose en la cima del Monte Kilimanjaro (República Unida de Tanzania), una de las tres montañas africanas que aún conserva glaciares.

Las precipitaciones e inundaciones predominaron en el Sahel, el valle del Rift, la cuenca central del Nilo y el noreste de África, la cuenca del Kalahari y el curso inferior del río Congo. En muchas partes de África Oriental ocurrieron grandes inundaciones, lo que provocó pérdidas de vidas humanas y desplazamiento considerable de población.
Mientras, las condiciones de sequedad prevalecieron en la costa norte del golfo de Guinea, en el noroeste de África y a lo largo del sureste del continente; en Madagascar, la sequía provocó una crisis humanitaria.

Aumentó considerablemente la inseguridad alimentaria, impulsada principalmente por la variabilidad climática y los brotes de plagas, combinados con otros factores como conflictos internos, crisis económicas y la pandemia de la COVID-19.

Se estima que el 12 % de los nuevos desplazamientos de población en el mundo se produjeron en África Oriental y el Cuerno de África. Más de 1,2 millones de estos desplazamientos estuvieron relacionados con desastres, provocados principalmente por inundaciones y tormentas, seguidos de las sequías.

El cambio climático agravará la pobreza extrema en África. Se calcula que, para el 2030, 118 millones de personas extremadamente pobres estarán expuestas a sequías, inundaciones y calor extremo en África, si no se aplican acciones de respuesta adecuadas.

El informe significa la necesidad de adoptar medidas ante la crisis climática. Estima los costes para adaptación en África subsahariana entre 30 y 50 mil millones de dólares anuales en la próxima década, lo cual evitaría gastos aún mayores en casos de desastre; el continente también debe invertir en infraestructura hidrometeorológica y sistemas de alerta temprana para prepararse ante un aumento de fenómenos peligrosos con efectos devastadores.

Asimismo, apunta que la aplicación de las prioridades comunes señaladas por el Plan de Acción de la Unión Africana para la Recuperación Ecológica contribuiría a lograr la recuperación sostenible y ecológica del continente tras la pandemia, al tiempo que permitiría una acción climática eficaz.

El documento presentado por la OMM se suma a las numerosas pruebas científicas que fundamentan la necesidad urgente de reducir las emisiones mundiales de los gases de efecto invernadero (causantes del calentamiento global), además de aumentar el nivel de ambición climática e incrementar la financiación para la adaptación.

En consecuencia, el texto representa una oportuna contribución a las próximas negociaciones dirigidas a frenar el cambio climático, que tendrán lugar durante la vigesimosexta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP26), evento a realizarse del 31 de octubre al 12 de noviembre en la ciudad escocesa de Glasgow.

Ese crucial evento debiera asimilar en toda su magnitud la advertencia formulada por el Secretario General de la OMM, profesor Petteri Taalas, respecto al informe sobre el drama que padece África:

“La rápida reducción de los últimos glaciares de África Oriental, que se prevé que se derritan por completo en un futuro próximo, señala la amenaza de un cambio inminente e irreversible en el sistema terrestre».

(Con información de páginas digitales de la OMM y Noticias ONU)

octubre 24/2021 (Trabajadores)

octubre 25, 2021 | Maria Elena Reyes González | Filed under: coronavirus, COVID-19, De la prensa cubana, medio ambiente, Salud Pública, SARS-CoV-2, virus | Etiquetas: , , |

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