Tristemente, voy contando los días hasta el lunes, esperando ver que la meseta hace una bajada, que declina su curso hasta una carretera más transitable, un río o una cuenca, más lleva días estancada, y en su sube o baja no hace visible el movimiento, ¿se estanca?

Si solo pensáramos que Sancti Spíritus y Holguín pudieran ceder, descender al nivel de otras provincias con mayores complejidades geográficas e igual de transitadas o surcadas por las principales vías de acceso en el país, podríamos atenernos a una parada, a una curva o a un descenso; pero ambas están obstinadas, y las medidas no coartan la transmisión del virus.

Desde hace unas semanas estas provincias marcan la diferencia y no quieren dejar el centenar de nuevos casos; por suerte las complicaciones de los enfermos están atenuadas por las variantes conocidas o nuevas, por la vacunación y porque los tratamientos, queramos reconocer o no, surten su efecto positivo.

Se conoce al enemigo y en consecuencia, actúan los galenos y los estrategas de la Salud Pública. No por gusto, el doctor Manuel Rivero Abella, un espirituano devenido experto en la pandemia y en hacer malabares en su enfrentamiento, ha dicho a Escambray:

“Nunca más debemos estar como en los meses más críticos de la pandemia. Más del 98 % de los espirituanos tienen el esquema completo de vacunación y se han administrado dosis de refuerzo… La enfermedad ya está en la cola y si enfermo ahora… bueno, es el mejor momento”.

Sus palabras son aliento; desde que leí su entrevista, pienso en su optimismo, en la dedicación que especialistas y directivos como él han puesto a la lucha por reducir una pandemia que nos ha removido la vida a todos, y a muchos los mantiene en un letargo o con secuelas que quizás nunca se quitarán, pero hay que seguir, esa es la vida.

Aturde escuchar algunos números de los que dice Durán en la conferencia de los lunes: el 99 % de las personas que se han contagiado con la covid-19 se ha recuperado, pero “muchos con secuelas”, quiere decir, padecerán, ¿por cuánto tiempo? Alguna dolencia, un malestar, dolores, y eso es algo que también debemos prevenir, no enfermar para no padecer las secuelas.

Gracias a la vacunación, que ya ha llegado al 95,6 % de los cubanos con el esquema completo, a los tratamientos y a los protocolos de sanación, hoy estamos en mejores condiciones, en posibilidades de salir de la meseta y de caer, excepcionalmente en un vacío provechoso.

marzo 14/2022 (Trabajadores)

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