En un encuentro con fuertes críticas hacia las autoridades de esta provincia, el Primer Ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, calificó la situación de la COVID-19 en Ciego de Ávila de muy tensa y con sufrimientos inmerecidos para el pueblo.

«Aquí se han repetido errores ya conocidos desde antes; sobre todo con el anterior rebrote, en septiembre de 2020, cuando se generó una situación muy complicada, y eso denota problemas de fondo en el trabajo de los cuadros», señaló Marrero, y reafirmó que la actual situación es el resultado de la pérdida de tiempo en la toma de decisiones, el desmontaje de los sistemas de vigilancia y el no control de factores claves como la movilidad de las personas, entre otras irregularidades.

De acuerdo con los informes presentados por el gobernador Tomás Alexis Martín Venegas y el viceprimer ministro, Jorge Luis Tapia Fonseca, los incumplimientos derivaron en deficiencias en el cumplimiento de protocolos, violaciones en las medidas de aislamiento social y falta de coordinación entre las estructuras médicas para el ingreso a tiempo de los sospechosos y confirmados, lo que contribuyó a la alta dispersión del virus.

También ha influido un bajo control de los centros de aislamientos, los cuales no eran objeto de visitas sistemáticas; un alto número de consultorios del Médico de la Familia sin personal especializado, malas pesquisas y lentitud en los servicios necrológicos, entre otras dificultades.

«A los problemas hay que ponerle nombres y apellidos —repitió en varias ocasiones—. Se acabó el tiempo para cometer errores. Quienes están muriendo son nuestras esposas, hijos e hijas, madres, padres, nietos. Es nuestra familia. Necesitamos soluciones y resultados, que es lo que el pueblo pide».

Ante un panorama tan crítico, el cual ha mostrado sin descanso cifras en el orden de los 1000 contagios durante los últimos días, y para ayudar en la coordinación de las acciones, el gobierno central decidió el envío de un grupo de trabajo encabezado por el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca y conformado por los ministros Eduardo Rodríguez Dávila, de Transporte; Juan Carlos García Granda, de Turismo, y José Ángel Portal Miranda, de Salud Pública, entre otros funcionarios.

Ese equipo, y el Grupo temporal de enfrentamiento al nuevo coronavirus en la provincia, han tomado una serie de decisiones dirigidas a ampliar el número de capacidades para el ingreso de confirmados y sospechosos, reactivar una serie de servicios colapsados y atender el parque de ambulancias, considerado entre los de peor estado técnico del país, entre otras acciones.

La intención, a partir de lo que se ha visto en los encuentros, es crear con rapidez la infraestructura necesaria para erradicar los ingresos domiciliarios, evitar la movilidad y provocar un freno a la expansión del virus en los próximos días para entrar en las sucesivas fases de control de la pandemia.

Por esa razón, en los últimos días se han convocado a especialistas de la salud que se habían acogido a las dispensas legales para atender a la familia. También se han recibido a más de 530 colaboradores, procedentes de la República Bolivariana de Venezuela, para atender las capacidades creadas y cubrir los 105 consultorios sin personal en estos momentos.

«Sentimos dolor por lo que está pasando en Ciego de Ávila —confesó Marrero Cruz—; y no vamos a dejar sola a la provincia y a su pueblo. Esta situación es reversible y se hace con vergüenza, con trabajo sistemático, pegados a la base. El país hará todo lo necesario para apoyar en lo que haga falta para salir de esta situación».
Solo en las últimas horas, la provincia reportaba 1 028 casos, la mayoría en el municipio capital (411) y Morón (348), y 18 fallecidos.

(Tomado de Juventud Rebelde)

agosto 06/2021 (Cubadebate)

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