El Centro Oncológico Territorial de Holguín enfrenta serias limitaciones para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, pero su colectivo médico logra resultados notables pese a la escasez de recursos impuesta por el bloqueo de Estados Unidos

HOLGUÍN.- En el hospital Vladimir Ilich Lenin de Holguín se libra cada día una batalla silenciosa y desigual. Allí, donde funcionan los servicios del Centro Oncológico Territorial, no hay tregua ni espacio para la desmotivación. Entre luces blancas y el sonido incesante de los equipos médicos, técnicos y enfermeras sostienen la proeza cotidiana de atender a miles de pacientes con cáncer, en medio de un escenario de carencias crecientes.

El pasado año fue de duras pruebas. Holguín, segunda provincia del país en incidencia de esa enfermedad, con 2 048 nuevos casos diagnosticados en ese período, debió enfrentar los efectos del recrudecimiento del bloqueo económico del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, que entorpece la llegada de recursos imprescindibles para el tratamiento oncológico, como equipos, medicamentos, piezas de repuesto y hasta material gastable.

«Cada cirugía que logramos realizar aquí tiene detrás una planificación exhaustiva», comenta el doctor Pedro Alejandro Escalona Díaz, director del centro desde el año 2022. «No es cuestión de voluntad solamente; debemos revisar cada semana qué tenemos disponible, qué nos falta y cómo garantizar seguridad y éxito en cada operación».

Pese a la dificultad, el colectivo cerró el año con 1 891 cirugías efectuadas, un número nada pequeño si se toma en cuenta la complejidad de estos procedimientos.

Algunas técnicas —como la cirugía videoendoscópica en vías digestivas, de cabeza y cuello o en urología— permanecen prácticamente detenidas por no disponer del equipo Trilogy, de altísimo costo en el mercado internacional. Pero la escasez no se limita al quirófano, también golpea el acceso a medicamentos usados en la quimioterapia, otro de los pilares del tratamiento oncológico.

Hemos logrado atender a los últimos meses a 14 000 pacientes con quimioterapia», detalla Escalona. «Cada persona necesita entre ocho y doce bulbos; un tratamiento de este tipo puede superar los 15 000 dólares, reconoce. Cualquier familia en otro país no podría afrontarlo; sin embargo, en Cuba se ofrece sin costo alguno. El reto está en mantener un suministro constante bajo el bloqueo, que complica cada compra y cada importación».

Limitaciones reales

El obstáculo principal no son solo los precios, sino las restricciones políticas. Muchos proveedores se niegan a venderle a Cuba o exigen intermediarios que encarecen las operaciones. Las donaciones desde el exterior, las colaboraciones científicas y los intercambios profesionales también se han visto afectados.

«Nos duele ver cómo colegas extranjeros cancelan visitas o invitaciones porque no pueden viajar aquí, o porque no quieren tener problemas por la inclusión de Cuba en la lista de supuestos patrocinadores del terrorismo», lamenta el especialista. «Eso limita la superación continua de nuestros médicos jóvenes».

Entre las áreas donde se ha logrado avanzar, la radioterapia ocupa un lugar especial. La doctora Samanda Liy Marrero, jefa del servicio, explica que la situación mejoró desde agosto de 2024 gracias a la compra de una nueva fuente para el equipo de cobalto, adquirida por el Ministerio de Salud Pública. Esa inversión permitió estabilizar el servicio y acortar la lista de espera de un año a entre cuatro y cinco meses.

«El año pasado pudimos irradiar a más de 20 360 pacientes, incluso a personas de otras provincias orientales», detalla. «Fue posible gracias al trabajo de los técnicos, y sobre todo a la estrategia de mantenimiento preventivo que nos ha permitido conservar equipos que cualquier otro país ya habría sustituido», agrega.

El servicio de terapia superficial, especializado en tumores de piel no melanomas, atendió a 6 338 pacientes, de ellos 378 nuevos, y hoy no tiene lista de espera; sin embargo, otros equipos, como el de Braquiterapia, permanecen fuera de servicio desde marzo de 2024 por falta de piezas de repuesto.

«Son tecnologías avanzadas que requieren soporte especializado. No tenemos acceso a los fabricantes originales y hay que improvisar soluciones locales, con el riesgo que eso implica», confiesa la doctora Marrero.

Aun así, los resultados globales son reveladores: en 2025 el Centro Oncológico holguinero atendió a más de 40 660 personas en consulta externa, casi el 56 por ciento del total de pacientes registrados en el hospital Lenin.

Todo ello sostenido por un colectivo de más de 300 trabajadores, entre médicos, técnicos, enfermeros e ingenieros, que han hecho de la escasez una escuela diaria de creatividad.

Cada día se improvisan piezas, se sustituyen materiales imposibles de conseguir, se negocia con el tiempo y con la resistencia de los equipos. Pero los aplazamientos, por largos que sean, no quitan la esperanza.

«Cuando logramos operar o irradiar a alguien que llevaba meses esperando, sentimos que vale la pena cada desvelo», dice Escalona con la satisfacción de quien conoce la fragilidad de su terreno y, aun así, no se da por vencido.

Desde los laboratorios de física médica hasta las áreas de enfermería, todos los servicios funcionan como un engranaje donde lo único que no escasea es la voluntad. Allí, en el piso limpio que antecede al quirófano o en la camilla donde un paciente sonríe después de su última radiación, se repite la certeza de que la medicina cubana no se detiene, aunque la quieran frenar.

Fuente: Juventud Rebelde

Las declaraciones difamatorias realizadas por la Encargado de Negocios de la Embajada de los EE.UU. en Barbados, que aparecen en el artículo publicado por Dominica News Online el 18 de febrero, tergiversan la cooperación médica internacional de nuestro país con falsedades.

Este ataque forma parte de una campaña de desinformación que distorsiona la naturaleza y niega el impacto de un programa humanitario reconocido por la comunidad internacional, incluidos organismos como la Organización Mundial de la Salud.

Es el uso recurrente de la mentira lo que ha llevado a que el Gobierno estadounidense no tenga credibilidad ni siquiera entre sus propios ciudadanos. No lo dice Cuba, según el centro de investigación con sede en los EE.UU., Pew Research, en diciembre de 2025, la credibilidad del Gobierno estadounidense se situó en un 17%.

Desde hace más de seis décadas, Cuba, un país con limitados recursos y bajo un cruel régimen de sanciones de la potencia más poderosa del planeta, ha demostrado que la verdadera solidaridad se traduce en hechos y es por eso que más de 605 000 profesionales cubanos de la salud han participado voluntariamente en misiones en 165 países, atendiendo a más de 2 300 millones de pacientes, realizando alrededor de 17 millones de cirugías, asistiendo más de 5 millones de nacimientos y salvando más de 12 millones de vidas.

En el mismo período, los EE.UU. han realizado intervenciones militares y operaciones encubiertas en más de 25 países. Diversas estimaciones sitúan en millones las muertes que han resultado de ese accionar bélico. Y aquí debemos incluir a las más de 100 víctimas mortales que entre finales de 2025 e inicios de 2026, bombardeos de EE.UU. han causado en aguas de nuestro mar Caribe, en lo que expertos de Naciones Unidas han definido como asesinatos extrajudiciales.

Este accionar diferente entre Cuba y los EE.UU. fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz quien mejor lo definió, Cuba envía “médicos y no bombas”.

La colaboración en el sector de la salud de Cuba ha sido reconocida incluso por voces dentro de los propios EE.UU.. En 2016, el entonces presidente Barack Obama, durante su visita a Cuba en 2016 expresó:

“Hemos desempeñado roles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debería negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y los que sufren. (Aplausos). El año pasado, trabajadores de la salud estadounidenses -y militares de EE.UU.– trabajaron codo a codo con los cubanos para salvar vidas y acabar con el Ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar teniendo esa clase de cooperación en otros países.”

No fue Cuba quien puso fin a esta cooperación, fue un nuevo Gobierno de los EE.UU. quien decidió escalar en el conflicto bilateral y en medio de la pandemia de la COVID 19 recrudeció sus sanciones y se negó incluso a vender a Cuba oxígeno para los pacientes de esta emergencia sanitaria.

Nuestra cooperación médica no es un negocio ni un instrumento de explotación. Es solidaridad que salva vidas y que responde a la solicitud de gobiernos soberanos cuyos pueblos se benefician de ella. La participación en estas misiones es voluntaria, regulada por acuerdos bilaterales, respetuosos de las leyes internacionales y de los derechos de los profesionales cubanos, quienes regresan a su país con reconocimiento social y profesional. Las acusaciones de “trabajo forzado” carecen de fundamento y responden a una narrativa política.

El Gobierno de los EE.UU. se dedica no solo a difamar, sino que amenaza a los países donde nuestros colaboradores prestan sus servicios. La historia demuestra que donde los EE.UU. logra imponer su voluntad y eliminar la presencia de colaboradores cubanos de la salud el resultado es el deterioro en la atención médica y el sufrimiento de la población.

Hoy, mientras el Gobierno de los EE.UU. continúa recrudeciendo su agresión y busca generar una crisis humanitaria al proponerse impedir que lleguen combustibles a Cuba, nuestro heroico pueblo resiste, sabe que no está solo pues cuenta con la solidaridad del mundo y no se rendirá.

marzo 13, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: #CubaVive, Bloqueo, Cuba, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública, Solidaridad |

En medio de un escenario marcado por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, la Salud Pública en Pinar del Río busca alternativas y demuestra que la voluntad colectiva se impone ante las carencias materiales.

Una evidencia palpable lo es el policlínico Hermanos Cruz, una institución que asiste a seis consejos populares del municipio cabecera y mantiene en funcionamiento todos sus servicios, a pesar de las limitaciones de combustible y los perjuicios al suministro eléctrico que impactan directamente en los procesos vitales como la esterilización, los estudios diagnósticos y el transporte sanitario.

Cobertura total

Con una extensión aproximada de 300 kilómetros cuadrados, el “Hermanos Cruz” funciona actualmente con 70 consultorios, todos con cobertura completa de médicos y enfermeras.

“En estos momentos no tenemos déficit de personal en los consultorios, o sea, la atención primaria está garantizada”, explicó el doctor Juan de Dios Miranda Rieumont, director de la institución. A ello se suman los servicios propios del policlínico: rayos X, ultrasonido, laboratorio clínico, atención de emergencias, enfermería, central de esterilización y el resto de las consultas de la atención secundaria, entre ellas, Pediatría, Medicina Interna y Estomatología, esta última también con presencia en los consejos populares de Briones y Las Ovas.

En Estomatología se mantiene una guardia permanente para urgencias. Cuando no hay corriente, se atienden los casos que no requieren equipos eléctricos; los demás se programan para el momento en que regresa el servicio

La inestabilidad en el suministro eléctrico, derivada, en gran medida, de las limitaciones para la adquisición de combustible, obliga a reorganizar diariamente el trabajo. Expresó el especialista que cuando no hay corriente, el personal permanece en sus puestos y se priorizan las consultas clínicas, que no dependen de equipos eléctricos. En cuanto se restablece el servicio, se activan de inmediato los procesos más sensibles: esterilización, ultrasonidos, laboratorios, entre otros.

Para los procedimientos que no pueden esperar, el policlínico mantiene convenios con otras áreas de Salud que disponen de electricidad en días específicos. “Nos coordinamos según los horarios de corriente. Si otra institución tiene servicio lunes, miércoles y viernes, por ejemplo, enviamos a allí los casos que lo requieran”, comenta el doctor Juan de Dios.

La esterilización, uno de los procesos más perjudicados, cuenta con respaldo en el hospital León Cuervo Rubio, donde diariamente se procesa el instrumental si no ha sido posible hacerlo en el policlínico. Además, se incorporó una segunda autoclave para optimizar el tiempo cuando llega la electricidad.

Transporte racionalizado

El combustible es otro aspecto que incide directamente en los servicios de Salud y en su calidad. El “Hermanos Cruz” dispone de dos taxis a los que se le asignan 10 litros a cada uno, organizados estratégicamente para garantizar traslados imprescindibles. En la mañana se prioriza el envío de recursos a determinadas áreas, y en la tarde se hace un segundo recorrido similar.

La coordinación con el SIUM se mantiene activa. En situaciones urgentes, la respuesta ha sido inmediata. Recientemente, un menor que requirió traslado fue atendido en menos de 10 minutos, gracias a la articulación entre los servicios, mencionó el directivo.

Hasta el momento, no se reportan fallecimientos ni quejas asociadas a demoras por falta de transporte.

Alternativas ante cada dificultad

Buscar soluciones es palabra de orden para los trabajadores de este centro asistencial, tal es el caso de los servicios de oftalmología y optometría, los cuales, cuando no hay electricidad, emplean equipos con batería y métodos tradicionales como la cartilla visual.

Es de interés aclarar que la consulta provincial de conductores continúa su funcionamiento, por lo que ningún servicio esencial se ha detenido.

Por otra parte, las salas de rehabilitación reorganizan los ejercicios según requieran o no de corriente. En horario nocturno, médicos y enfermeras trabajan apoyados por lámparas y linternas recargables, que se cargan en cuanto regresa el servicio eléctrico o en las casas de los propios trabajadores.

A su vez, el suministro de oxígeno, altamente demandado por el envejecimiento poblacional, se gestiona con especial cuidado. A pesar de la elevada necesidad, ningún paciente ha quedado desatendido.

“La población envejece y aumenta la demanda de oxígeno. Es una situación compleja, pero siempre hemos buscado soluciones para que nadie se quede sin apoyo”, dijo Miranda Rieumont.

Comunicación y sensibilidad humana

El cuerpo de guardia del policlínico funciona como hasta ahora. Entre el personal médico y de enfermería trabajan para brindar una buena atención

Más allá de la logística, el policlínico Hermanos Cruz ha reforzado el seguimiento al estado de opinión de la población. De forma sistemática se evalúan criterios y se ajustan procesos. La dirección reconoce que muchos conflictos surgen por problemas de comunicación, por lo que la información oportuna y clara se convierte en herramienta esencial.

También es válido destacar que se brinda acompañamiento psicológico a trabajadores y pacientes, conscientes de que las tensiones económicas y sociales generan ansiedad y depresión, así aludió el director.

El especialista alagó el hecho de que en este centro se combina experiencia y juventud, en tanto profesionales jóvenes asumen responsabilidades bajo la guía de médicos con larga trayectoria, lo que garantiza continuidad y compromiso.

Tiempos de innovar sin perder calidad

Otro aspecto esencial es la docencia, la cual no se ha detenido. Aunque no siempre se pueden utilizar medios audiovisuales, las clases continúan mediante métodos tradicionales, sin que ello afecte la calidad formativa. Ejemplo de ello son los estudiantes de Estomatología, los cuales reciben teóricamente el contenido de la mano de los especialistas principales de la institución de Salud.

“Nos esforzamos como docentes mucho más ahora, por la cantidad de estudiantes ubicados aquí, pero no hay de otra. Impartimos temas, ellos son evaluados on line, y cuando llega la corriente se trabaja”, dijo Odalys Toledo Vervez, una de las profesoras de la asignatura básica de esta carrera.

Por todo lo anterior, la clave está en innovar con base científica y en coordinación con la Dirección Municipal y Provincial de Salud. “El día que pensemos que todo está bien, dejamos de mejorar. Hay que trabajar cada día para hacerlo mejor”, admitió Juan de Dios Miranda.

En tiempos de limitaciones materiales, el “Hermanos Cruz” confirma que la mayor fortaleza del sistema de Salud cubano sigue siendo su capital humano.

Frente a las restricciones impuestas por el bloqueo y la crisis energética, la respuesta en Pinar del Río se resume en organización y compromiso con lo más preciado del ser humano: la vida.

marzo 13, 2026 | Mirta Nuñez Gudás | Filed under: Bloqueo, Cuba, De la prensa cubana, Pinar del Río |