Cada una de las acciones de Cuba a favor de las personas adultas mayores ratifica el compromiso del Estado con la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030

Cuba es de los países de mayor envejecimiento demográfico en la región de América Latina y el Caribe. El 21,6 % de la población de la Isla tiene 60 años y más. Este comportamiento es visible en todos los sectores de la sociedad.

Al finalizar el año 2021, ese segmento poblacional abarcaba a 2 398 111 personas, 11 831 más que en igual periodo de 2020, lo que representó una tasa de crecimiento promedio anual de 4,9 %, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

La expresión, por sexo, muestra que los hombres decrecen en 2 034 sujetos, para una tasa promedio anual de 1,8 %, al tiempo que las mujeres crecen en 13 865, con una tasa de 10,8 %.

Entre las causas de este fenómeno están la baja fecundidad y el saldo negativo de las migraciones, expresó a Granma Diego Enrique González Galbán, director general del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI.

La situación ha captado la atención del Gobierno y la sociedad cubana, pues constituye el principal desafío demográfico en la Isla, al incidir en la economía, la familia, los servicios, el reemplazo del capital humano, la seguridad social y eleva los costos de atención médico/epidemiológico necesarios para esa parte de la población.

En el foco de esa atención está la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), aprobada en la Asamblea Mundial de la Salud, en agosto de 2020, y proclamada por la Asamblea General de la ONU en diciembre de ese año. Esa es la principal estrategia para lograr y apoyar acciones dirigidas a construir una sociedad para todas las edades.

QUE LA VEJEZ NO SEA UN IMPEDIMENTO

Antonio Aja Díaz, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, precisa que el envejecimiento no puede verse como un problema, sino como el resultado de una esperanza de vida alta (78,45 años promedio) por lo que deben adaptarse los espacios para contribuir a un envejecimiento activo y productivo, que pueda seguir vinculado a los procesos del país.

Ese es el sentir del Decreto-Ley No. 31 de 2021, que propicia que las personas en edad de jubilación, que se encuentren en condiciones y con la disposición de continuar trabajando, sean reincorporadas, continúen siendo protagonistas de sus vidas y contribuyan al desarrollo económico, social y político de la nación.

Sin embargo, es cierto que, asociado a la vejez, existe una serie de limitaciones provocadas por los padecimientos naturales de la edad. La respuesta a la atención médica requerida por el grupo poblacional de 60 y más años de edad tiene que ir dándola el Sistema Nacional de Salud en un escenario de marcado envejecimiento poblacional para los próximos años.

Para ello, expresó José Angel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, se impone adaptar las capacidades existentes a la demanda de los servicios en un contexto en el cual se ha transitado de una alta prevalencia y mortalidad por enfermedades infecciosas, a un aumento de enfermedades crónicas degenerativas que, en ocasiones, provocan algún tipo de dependencia, sobre todo, en las edades avanzadas.

«No se puede pensar, entonces, en abordar el tema del envejecimiento sin proponernos dar un salto en el cuadro de morbilidad de nuestra población. Lo que queremos es que las personas no solo vivan más, sino que vivan de manera más saludable», afirmó.

¿QUÉ HACER DESDE EL SISTEMA DE SALUD ANTE ESTE FENÓMENO?

A pesar de los enormes retos que enfrentamos por la pandemia de la COVID-19, el país continuó el trabajo en los temas priorizados para su desarrollo económico y social, entre los que se encuentra la dinámica demográfica, precisó el Ministro.

En la actualidad, acotó, contamos con una fortaleza: la atención primaria de Salud como el principal escenario de actuación para la asistencia a las personas mayores, porque estas radican en las comunidades.

La mayor sobrevivencia hasta edades muy avanzadas, comentó, ha derivado en la necesidad de perfeccionar las políticas sanitarias con enfoque territorial, en el cual el Sistema de Atención Primaria se vuelve cada vez más estratégico.

Por ello, avanzar en la capacitación de los recursos humanos para poder ofrecer una atención de calidad a este grupo poblacional es una prioridad del sistema. Aunque se han incrementado los servicios de Geriatría en el país y el número de residentes en esta especialidad, no se trata solo de tener geriatras, sino visión gerontológica (el estudio de la salud, la sicología y la integración social y económica de las personas que se encuentran en la vejez) desde cada uno de los escenarios de actuación del sistema.

El titular del Minsap expresó que el mayor de los desafíos, no solo del sector de la Salud, es el tema de los cuidados, que lo asume hoy, fundamentalmente, el sistema sanitario, a partir de las casas de abuelos y los hogares de ancianos. Además, se recuperan las escuelas de cuidadores en los policlínicos del país y se ofrecen servicios sociales comunitarios.

«Suponemos muchas veces a la vejez como discapacitante, y hay que tener en cuenta que el envejecimiento no es una enfermedad. Preparar a las nuevas generaciones, promover una vida sana que garantice una longevidad activa y satisfactoria es también otro desafío desde el sistema de Salud», destacó el doctor Portal Miranda.

Ante los retos futuros señaló que resulta indispensable sumar a la tarea a todos los organismos, mediante un enfoque transversal del tema y una estrategia intersectorial para la acción, pues el envejecimiento es un asunto de todos.

«El hecho de que la población cubana envejezca es un desafío que tenemos que celebrar, pues se trata también de haber logrado que una gran proporción de la población sobreviva y logre alcanzar una alta expectativa de vida. Es algo que debemos reconocer como sociedad», puntualizó.

agosto 02/2022 (Granma)

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