La felicidad está en cada instante que nos proponemos presenciarla, disfrutarla, y en cada paso común y corriente que damos a diario. Es invisible a los ojos porque no es material, aunque sí palpable cuando somos capaces de construirla y tocarla con nuestras propias manos.

Felicidad fue cuando el pasado lunes miles de niños comenzaron las clases, y un grupo de pioneros ingresaron al preescolar con la emoción de ellos y sus padres de experimentar una nueva etapa, vestir el uniforme, conocer y aprender de una maestra nueva.

Para los estudiantes de preuniversitario lo fue al avanzar al curso siguiente, poder pasar página al anterior, que entre pausas y contravientos a causa de la pandemia de la COVID-19 fue de los más atípicos que viviéramos desde hace años atrás.

El sentimiento fue incluso más intenso, entre nervios, dudas y desvelos, para aquellos en 12 grado que se prepararon para presentarse a los exámenes de ingreso al nivel superior, que pronto fomentará las bases para una vida futura, profesional y trabajadora.

La felicidad que más hemos disfrutado la gran mayoría de los cubanos en los últimos meses es la seguridad de estar protegidos, que diría doble, por el orgullo de que sea gracias al esfuerzo de los científicos cubanos que nos otorgaron vacunas propias, ciento por ciento cubanas.

Y por supuesto que el descenso de casos positivos por todo el archipiélago ha evidenciado la efectividad de las mismas, más ha posibilitado que el país se reanime, económicamente y socialmente, cuando muchas actividades estuvieron congeladas.

También las familias se han reencontrado con el aumento de entradas y salidas de vuelos extranjeros desde distintos puntos del mundo. La tristeza de no abrazar a hijos y nietos por culpa del caos del coronavirus quedó despedazada en días felices de unión familiar.

Felicidad es el hermoso verano que deslumbra nuestro cielo, bien despejado y azul, y ese aire puro, y la maravilla de nuestras playas, eterno paraíso del Caribe, que tanto deleitamos cubanos y turistas en aguas cristalinas que transmiten esa sensación especial de paz.

Somos felices al ser unidos, positivos y bondadosos. Asimismo, al ser constantes y esforzarnos en una tarea que sabremos, proveerá un buen camino, y la logramos. Este 20 de marzo, Día Mundial de la Felicidad, es momento para replantearnos puntos y despejarnos de torpezas. Felicidad es salud, y salud es vida.

marzo 20/2022

marzo 20, 2022 | Maria Elena Reyes González | Filed under: Cuba, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública | Etiquetas: , , |

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