El Dr. Onnel Pedroso Rodríguez salió el sábado de Mayabeque como parte de un equipo de la Cruz Roja para apoyar a los matanceros en el incendio de grandes proporciones que ocurrió hace exactamente una semana en la Base de Supertanqueros.

Llegaron en un día durísimo y la primera tarea fue atender a sus propios compañeros de Matanzas, heridos durante las explosiones que este país nunca va a olvidar.

Él es médico intensivista en una sala de terapia intensiva municipal en Batabanó. En aquel puerto dejó a sus pequeños, de cuatro y ocho años, a su esposa, a sus hermanas, para atracar a cientos de kilómetros de casa con una determinación: «estaremos hasta que la tarea esté cumplida».

En una de las tiendas de campaña emplazadas en el Comando de Bomberos de Versalles, lo encontramos la tarde noche de este jueves como a la espera de algo importante. Y sí, él y todos los voluntarios que lo acompañan esperan con impaciencia algo: que las condiciones les permitan entrar a la escena para iniciar labores de búsqueda y rescate.

No le ponen menos empeño porque sea prácticamente imposible encontrar a alguien con vida, ellos necesitan entrar y hacer su trabajo, para «darle la mayor tranquilidad y el cierre a las familias, que sabemos que es muy importante. El deseo es que esa acción ya se concrete».

Me cuenta que hasta ahora se han enfocado en dar los primeros auxilios a los lesionados; han estado, junto con los bomberos, retirando los vehículos que fueron dañados en el incendio, una vez que se ha podido; y también han sido responsables de la cura de las heridas a quienes no permanecen hospitalizados y regresaron a la zona o pertenecen a este Comando.

La Cruz Roja es un voluntariado, «pero que lo sentimos y le ponemos corazón a todo lo que hacemos», me explica, y le pregunto al Dr. Onel: ¿por qué sumarse y correr tantos riesgos?

«Yo más bien diría: ¿por qué no? Esto no se trata de ser médico, esto se trata de ser humano, y eso es lo que tratamos de practicar nosotros. Somos voluntarios, tenemos nuestras profesiones, pero a la misma vez ponemos un granito más de arena; una ayuda más en una situación como esta nunca está de más. Aquí lo que hay es que ponerle amor, corazón a las cosas, y mientras pueda, lo voy a seguir haciendo».

Está decidido, lo va a seguir haciendo, aunque «la familia siempre se preocupa, les digo que me voy a cuidar, que vamos a hacer las cosas con responsabilidad, y ellos, por supuesto, igual se preocupan, pero siempre que tenemos un tiempo libre nos comunicamos, hablamos por teléfono, les decimos que estamos bien y que no se desesperen, que vamos a regresar sanos y salvos.

«Como esta situación no ha habido ninguna», asegura. «Ha sido muy duro ver cómo todo el Cuerpo de Bomberos, y hasta nosotros, nos hemos expuesto al peligro, pero lo más duro es sentir que hay personas a las que no hemos podido ayudar. No poder ayudarlos a todos, eso es lo más difícil para nosotros».

No duele menos porque no los haya conocido, no le parece mayor el sacrificio porque sea lejos de su terruño: «Estamos aquí por una razón y es porque todos somos cubanos».

agosto 12/2022 (Cuba Si)

agosto 12, 2022 | Maria Elena Reyes González | Filed under: accidente, Cuba, De la prensa cubana, médicos cubanos, Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Salud, Salud Pública, Sociedad, Solidaridad | Etiquetas: , |

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