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Holguín, 10 mar (ACN) El sistema de salud en la provincia de Holguín refuerza la pesquisa comunitaria para la detección temprana de tumores malignos, una de las estrategias encaminadas al control de esta enfermedad crónica, entre las principales causas de muerte en el territorio.
Ana Haydee Molina Cutiño, coordinadora del programa de cáncer en la Dirección General de Salud Pública, precisó a la ACN que las acciones fundamentales se concentran en las áreas de salud encaminadas al diagnóstico oportuno de signos y síntomas.
La especialista refirió que en los consultorios del médico y la enfermera de la familia se ejecutan acciones de prevención, donde se informa sobre los síntomas fundamentales del cáncer y se promueven autoexámenes dirigidos a identificar riesgos, prioritariamente en las mujeres.
Según la experta, la etapa diagnóstica en la atención primaria enfrenta dificultades con medios como los kits de citología, de altos costos de importación, ante lo cual se implementan alternativas como la revisión con espéculo para detectar anomalías o signos de tumores cérvico-uterinos, entre los más frecuentes.
Desde el Centro Oncológico Territorial, ubicado en el Hospital Universitario Docente Vladimir Ilich Lenin, se impulsan campañas de bien público y acciones educativas acerca de la prevención y hábitos de vida saludables, puntualizó Molina Cutiño.
Pese a la actual crisis energética que afecta al país, los servicios de oncología prosiguen con normalidad, buscando estrategias enfocadas en mantener la cirugía y la clínica en medio de las limitaciones de recursos.
Holguín es la segunda provincia de Cuba, después de La Habana, que más casos nuevos de cáncer diagnostica anualmente, con más de dos mil, por lo cual resulta primordial reforzar el diagnóstico precoz, una de las garantías claves en la sobrevida del paciente.
Fuente: ACN
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1-
Con aplausos merecidos
nuestros médicos regresan
de las naciones que hoy cesan
los servicios recibidos.
Vienen con pechos erguidos,
llegan llenos de virtud,
frente a la ingrata actitud
de quienes se demeritan
cuando a sus pueblos les quitan
el derecho a la salud.
2-
Nuestros médicos no estaban
en centros desarrollados,
sino en sitios intrincados
adonde pocos llegaban.
Nuestros médicos trataban
cara a cara, frente a frente,
con el saber suficiente
y un humanismo que fluye
porque nada sustituye
ver y tocar al paciente.
3-
El que cede a las presiones
del imperio y hoy cancela
una historia que es escuela,
no entenderá estas razones.
Pero quien en las misiones
de Cuba curó su herida,
vio el sol o salvó la vida,
sufriendo su ausencia ya
siempre hacia Cuba tendrá
la palabra agradecida.
Fuente: Cubadebate
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En Cuba, y a pesar de los esfuerzos realizados por implementar protocolos terapéuticos internacionales de alto estándar, la leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras representa, igualmente, la primera causa de fallecimiento por enfermedades oncológicas en la población infantil.
La leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras (LLABP) constituye la neoplasia maligna más frecuente en la edad pediátrica y la primera causa de muerte por cáncer en niños a nivel mundial.
En Cuba, y a pesar de los esfuerzos realizados por implementar protocolos terapéuticos internacionales de alto estándar, la referida dolencia hematológica representa, igualmente, la primera causa de fallecimiento por enfermedades oncológicas en la población infantil.
Actualmente, en nuestro contexto nacional la tasa de supervivencia a 5 años de los infantes que sufren el agresivo padecimiento está en el orden de alrededor del 75,79 %, cifra todavía distante de las superiores al 90 %, reportadas en países desarrollados.
Esta brecha no es un problema aislado de Cuba, sino que representa un desafío común para muchas naciones de América Latina y el Caribe con recursos limitados. La causa fundamental de la enunciada disparidad radica en la imposibilidad de aplicar plenamente el paradigma contemporáneo de la medicina de precisión para esa neoplasia.
Resulta importante mencionar que los protocolos terapéuticos modernos, diseñados en países de alto desarrollo, dependen de tecnologías avanzadas para hacer la estratificación del riesgo, es decir, lograr determinar qué enfermo requiere terapia más o menos invasiva.
El proceder que posibilita realizar esa evaluación es la denominada cuantificación de la Enfermedad Residual Medible (ERM), basada en el empleo de técnicas de alta sensibilidad, como la citometría de flujo multiparamétrica, o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) cuantitativa.
Según la literatura médica especializada, la ERM constituye hoy el instrumento más importante para pronosticar el probable cuadro evolutivo de la LLABP, y con ello aplicar el esquema de tratamiento quimioterapéutico justo en las cantidades requeridas por cada individuo.
Pero la determinación de la ERM demanda requerimientos logísticos y económicos prácticamente inaccesibles para la mayoría de los países de la región, incluida Cuba.
Como consecuencia, un subgrupo de niños cubanos con LLABP de alto riesgo biológico no recibe la intensidad terapéutica que necesitaría, lo cual se traduce en una mayor tasa de recaídas y mortalidad.
Simultáneamente, otros pacientes con enfermedad de bajo riesgo podrían estar expuestos a una toxicidad innecesaria, al administrárseles cantidades superiores de citostáticos y otros fármacos, con respecto a las que realmente necesita.
Esta situación no solo impacta negativamente en la supervivencia, sino que también genera una carga adicional para el Sistema de Salud, debido al manejo de complicaciones evitables.
SOBERANÍA TECNOLÓGICA
Frente a esta problemática tecnológica y de salud pública, un equipo de investigadores del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) Doctor José Manuel Ballester, bajo la autoría principal del doctor en Ciencias Médicas Gustavo Barroso Sánchez, desarrolló una solución innovadora, viable y de alto impacto, que permite realizar una estratificación de riesgo más precisa y adaptada a la población pediátrica cubana aquejada por ese agresivo tipo de leucemia aguda, logrando suplir, en gran medida, la falta de acceso a la medición de ERM.
–La innovación se fundamenta en la aplicación inteligente del conocimiento científico existente. Consiste en el empleo de biomarcadores pronósticos convencionales, pero de alta relevancia, disponibles en el país para lograr el objetivo expuesto, sin necesidad de hacer inversiones adicionales en equipamiento costoso.
«Al utilizar técnicas ya introducidas en el Sistema Nacional de Salud, optimizamos el empleo de los protocolos terapéuticos existentes, permitiendo una asignación más precisa de la quimioterapia. Así, evitamos toxicidades innecesarias y se reducen las recaídas y las tasas de mortalidad».
Como indicó el doctor Gustavo Barroso, los resultados son directamente trasladables a la práctica clínica, sin periodos de implementación largos o requerir el aprendizaje de procederes tecnológicos complejos.
En síntesis, significó, se resuelve un problema crítico de salud mediante una innovación de altísima utilidad, que mejora el uso de los recursos existentes para perfeccionar los esquemas terapéuticos contra la LLABP.
Precisó el también Investigador Principal del IHI que, mediante un estudio de cohorte, retrospectivo y multicéntrico, que incluyó a 84 pacientes diagnosticados entre 2012 y 2020, se identificaron de manera rigurosa los factores con mayor poder predictivo sobre el comportamiento de la supervivencia en la leucemia linfoblástica aguda de células B precursoras, en nuestro medio.
«Los hallazgos demostraron que el sexo masculino, la presencia de alteraciones citogenéticas y moleculares de alto riesgo, junto a una respuesta morfológica desfavorable al tratamiento de inducción, evaluada en los días 8 y 33 de iniciada la quimioterapia y la ocurrencia de recaída, son biomarcadores críticos que se relacionan directamente con una disminución significativa de la supervivencia.
«A partir de esta evidencia, pasamos al diseño, desarrollo e implementación de un sistema de estratificación de riesgo integral validado localmente para la LLABP pediátrica en Cuba, el cual integra, de forma algorítmica, los biomarcadores identificados (todos ellos factibles de determinar con la infraestructura de laboratorio disponible a nivel nacional), para clasificar, de manera más precisa y documentada, a los pacientes en grupos de riesgo, tomando en cuenta los criterios actuales aceptados a nivel internacional».
Su aplicación permite una asignación más racional y personalizada de la intensidad del tratamiento quimioterápico, maximizando las probabilidades de éxito terapéutico y disminuyendo los efectos secundarios graves, a lo cual se suma el poder identificar, desde el diagnóstico y las primeras semanas de seguimiento, a los pacientes con alto riesgo de mortalidad.
Ello tiene un impacto directo en la aspiración de aumentar los índices de supervivencia y la calidad de vida de los niños con LLAPB, además de propiciar el uso racional de los medicamentos citostáticos y reducir los días de ingreso, aseveró el doctor Barroso Sánchez.
El sistema, detalló, tiene un fuerte componente de soberanía tecnológica y constituye un aporte relevante de la ciencia cubana a la hematología pediátrica en la Mayor de las Antillas.
Premio Provincial de Innovación Tecnológica de La Habana en 2025, en la investigación participaron como coautores las doctoras Heidys Garrote Santana, Kalia Lavaut Sánchez y Vianed Marsán Suárez, los doctores Carlos Hernández Padrón y Frank Martos Benítez, y la máster en Ciencias Mariela Forrellat Barrios.
Fuente: Granma/ Noticias/ Salud

