Sep
29
Estadísticas muestran que en Cuba el asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, en tanto su prevalencia va en aumento.
Se trata de un padecimiento frecuente y potencialmente grave; además, es complejo, heterogéneo y tiene una gran variabilidad, lo que genera un enorme impacto para los pacientes, sus familias y la sociedad en general.
Así refirió a Prensa Latina la máster en Farmacoepidemiología Mercedes Jiménez Martínez, especialista en Medicina General Integral y en Alergología, quien labora en el capitalino Hospital Pediátrico Universitario William Soler.
En el asma, las vías que conducen el aire a los pulmones se estrechan debido a la inflamación y la compresión de los músculos que rodean las vías respiratorias finas y causan diversos síntomas: tos, sibilancias, disnea y opresión torácica.
Ese padecimiento aparece a cualquier edad, con más frecuencia en la infancia, pero también suele brotar en la adultez y en la tercera edad, y en esta última resulta de gran importancia definir bien su diagnóstico, ya que en esa etapa de la vida surgen otras enfermedades.
Además, reduce la calidad de vida de quien la padece y tiene el riesgo de progresar en intensidad hasta producir daño e incapacidad permanente.
Estudios realizados en el nivel nacional muestran que la prevalencia en menores de 15 años es de un 13 por ciento y de forma global es de un ocho por ciento.
Si bien la mortalidad por la entidad clínica no es un problema de salud en el país, sí lo es y su repercusión sobre la calidad de vida y los desempeños social, educativo y laboral del niño, adulto y su familia.
ASMA OCUPACIONAL
El asma ocupacional es la forma más común de enfermedad pulmonar relacionada con el trabajo en muchas naciones.
Cuando este mal se manifiesta en la edad adulta, el ambiente laboral es una causa probable y se presenta cuando la persona se expone a la inhalación de sustancias que causan irritación o inflamación de las vías respiratorias, lo cual también puede empeorar en quienes ya la padecen.
Ciertos oficios y profesiones pueden desencadenar tal padecimiento, entre ellos: panaderos, molineros (polvo de harina), carpinteros, trabajadores de aserraderos (polvo de madera), de fundición (uso de plásticos) y sanitarios (contacto con productos químicos).
El diagnóstico de asma ocupacional requiere documentación detallada de la exposición a irritantes o alérgenos en el puesto de trabajo y evidencia de que estas sustancias causan los síntomas.
DESENCADENANTES
Existen factores que desencadenan las crisis de asma, como son la exposición al humo del tabaco, ácaro del polvo, contaminación del aire exterior, moho, mascotas, alimentos y sustancias irritantes.
De ahí la importancia de que los profesionales de la salud —comenzando por el médico general integral, que es el primer eslabón de la cadena— conozcan que para el control del asma son necesarios tres pilares fundamentales, subrayó la también investigadora agregada.
Ellos son: un diagnóstico correcto, un tratamiento adecuado y la educación al paciente asmático de una forma progresiva y continua.
En Cuba, dijo, existe un Programa de prevención y control del asma que es de referencia obligatoria para los profesionales de la salud que trabajan directamente con esta enfermedad.
Este tiene en cuenta los pilares básicos del tratamiento que resultan de gran relevancia para evitar que el asmático se descompense: educación y familia, control medioambiental con medidas de evitación de desencadenantes, tratamiento farmacológico, mantenimiento y seguimiento.
CONTROL Y PREVENCIÓN
En la actualidad no existe un tratamiento cura definitiva para el asma, pese a los avances terapéuticos, por lo que el objetivo fundamental es su control, enfatizó la especialista.
Todas las recomendaciones, guías y protocolos establecen el papel de la educación como elemento clave en el manejo y control de la dolencia.
Abordamos anteriormente los factores que pueden desencadenar una crisis, por tanto, si se hace un control adecuado de todos ellos, esta se puede prevenir, subrayó.
También es primordial cumplir con el tratamiento de control o mantenimiento indicado, y uno de los esenciales consiste en el uso de los esteroides inhalados, pues cumplen la función de disminuir la inflamación de las vías aéreas, causa fundamental del asma bronquial. En Cuba contamos con la beclometasona de 50 mcg y la fluticasona de 125 mcg, aunque sabemos que existen esteroides inhalados en otros países.
Asimismo, podemos mencionar el uso de vacunas sublinguales o subcutáneas producidas en nuestro país por el Centro Nacional de Biopreparados (Biocen).
Esa empresa de alta tecnología se destaca en el desarrollo de vacunas y medicamentos —cuando tenemos definidos los ácaros que son capaces de desencadenar el asma, lo cual se corrobora con las pruebas de alergia— que son empleados en los casos de persistencia ligera y moderada con resultados satisfactorios.
Los tratamientos son varios y siempre con el objetivo de controlar la enfermedad, pero es necesario aplicarlos individualmente en cada paciente, después de un interrogatorio y un examen físico exhaustivo y con una participación activa de este y su familia, precisó la experta.
“En mi experiencia de 22 años en la especialidad de alergia, específicamente en la edad pediátrica, (niños desde la primera infancia hasta adolescentes de 18 años), a los cuales le damos seguimiento en nuestra consulta, hemos obtenido resultados satisfactorios en la evolución de su enfermedad, con un control adecuado y libre de crisis de asma durante tiempos prolongados y hasta años”, destacó la profesora.
Las consultas de alergia, una vez que llegan a nosotros, son de mucha complicidad entre el paciente y la familia, eso ha hecho que tengamos buenos resultados.
“Por eso es importante que si desde la atención primaria se crea este ambiente, el asma puede tener un mejor control, y se lo digo porque antes de ser alergóloga fui médico general integral, y si se quiere se puede”, sentenció Jiménez.
Finalmente, la doctora emitió sus recomendaciones para los pacientes y sus familiares: tener un estilo de vida lo más saludable posible para evitar enfermedades y si ya la padecemos tenerla controlada a partir de dieta sana, ejercicios físicos, eliminar hábitos tóxicos, como tabaquismo y alcohol, evitar la obesidad y controlar los estados emocionales. (Tomado de Prensa Latina)
28 septiembre 2023|Fuente: Tribuna| Tomado de Noticias |Salud
Sep
19
La Casa de Dementes de San Dionisio fue la primera instalación hospitalaria de nuestro país para la atención a personas con trastornos mentales. Costeada por el Capitán General Don Dionisio Vives, la inauguraron el 18 de septiembre de 1828.
Primeras experiencias en el mundo
España tiene el honor de ser pionera en el tratamiento y hospitalización de personas en situación de demencia. Desde el siglo XI los enfermos recibían atención hospitalaria con la aplicación de métodos adecuados para la época.
En esta propia nación el fraile Juan Gilabert Jofré fundó en 1409, en Valencia, lo que es considerado el primer manicomio del mundo, el Hospital de Tontos, Locos y Dementes.
Este ejemplo y la preocupación por asistir a los enfermos de demencia se extendió hacia el resto de Europa. Antes de la llegada de Cristóbal Colón a América otras naciones de ese continente ya contaban con manicomios dedicados a la atención de los enfermos.
A pesar de que España desde el siglo XV se había preocupado por la atención de su población en situación de demencia, estas experiencias llegaron tardíamente a nuestro continente, en especial a Cuba.
Casa de Dementes de San Dionisio
Hasta inicios del siglo XIX los dementes deambulaban por las calles y eran objeto de burla y de maltratos del resto de la población. El único tratamiento institucional era recluir a los hombres en las cárceles públicas, con el resto de los delincuentes. Por las conductas propias de su enfermedad eran castigados, recibían maltratos corporales y encierros en condiciones inhumanas.
Los primeros antecedentes en Cuba del interés por la atención siquiátrica datan de finales del siglo XVIII cuando apareció el 2 de octubre de 1791 en el Papel Periódico de La Havana una publicación con el título de Idea curiosa en el que sugería la inmersión en agua de los enfermos como método terapéutico.
En 1804 se emite uno de los documentos legales de mayor antigüedad con respecto a este tema. El Capital General de la Isla, Don Salvador de Muros y Salazar, Marqués de Someruelos decretó la reclusión de los dementes, iniciándose un periodo conocido como de “reclusión compulsiva”. Los hombres serían llevados a La Real Cárcel de La Habana y las mujeres que fueran agresivas a la Casa de las Recogidas de San Juan Nepomuceno.
A partir de 1826, se inician los primeros intentos de hospitalización de los enfermos mentales y se logra un paso importante al dejar de relacionar a los criminales y leprosos con la población siquiátrica. Para ello se destinaron los Hospitales de San Francisco de Paula para las mujeres y el de San Lázaro para los hombres.
En 1827 saldría a la luz la investigación más antigua de la que se tiene referencia en nuestro país. Su autor, Tomás Pintado, como resultado de sus observaciones, expresó sus consideraciones sobre la esencia de los trastornos mentales y de la conducta de los individuos que la padecen.
La situación de la población siquiátrica en el país y el creciente interés de la medicina por este padecimiento fue determinante para que el Capitán General Don Dionisio Vives ordenara y financiara la construcción del primer hospital cubano para enfermos mentales. Se realizó entre 1826 y 1828 y fue inaugurado el 18 de septiembre de este último año. Como es lógico, dicha obra de caridad debía llevar el nombre de su benefactor: Casa de Dementes de San Dionisio.
Esta institución estuvo ubicada en la calle San Lázaro, entre el hospital para leprosos de igual nombre y el cementerio de Espada, en La Habana. Allí solo se atendían hombres. Para las mujeres se construyó un pabellón especial que compartían con personas en diversa situación, dígase esclavos, enfermos, incapacitados para el trabajo y ancianos emancipados; ello sin distinción de sexo.
El hospital funcionó hasta 1860 cuando fueron trasladados los enfermos a una nueva instalación apartada a 10 km del centro de la ciudad. El Potrero Ferro fue adquirido por el gobierno colonial por un valor de 17,000.00 pesos a José Mazorra, de ahí su nombre tan popular que con el tiempo sería sinónimo del Infierno de Dante.
17/09/2023
Fuente: (cubadebate) Tomado – Especiales/ Historia
© 2014, UCI, La Habana, Cuba
Sep
18
Con la experiencia acumulada en el enfrentamiento al dengue en Ciego de Ávila, hay una certeza que trasluce de cualquier pronóstico: el contagio es mayor y más urgente que lo que describen los informes y las estadísticas. De norte a sur del territorio se teje una curva de casos febriles que no da margen a error, aun cuando no todos los dolientes terminen con una prueba IgM positiva y engrosando los informes.
Por eso hasta Florencia, municipio tradicionalmente alejado del radar de la epidemia, han llegado las acciones intensivas que pretenden cortar la transmisión de la enfermedad y llevar a los límites permisibles de 0.05 un índice de infestación cifrado hoy en 0.9.
Según Dayami Cervantes Madrigal, directora municipal de Higiene y Epidemiología, estos números no sobrepasan la media provincial, aunque sí han encendido las alarmas y han obligado a estratificar los riesgos para administrar mejor los recursos disponibles.
“Vivimos por estos días una meseta, donde hemos reportado como promedio entre 30 y 40 casos febriles diarios en los consejos populares de Tamarindo y Florencia. Marroquí se mantiene en cero. El mes de agosto fue difícil porque las condiciones estaban creadas para la proliferación del vector y el serotipo que circuló es el DENV-3, el más propenso a las complicaciones”.
Otro indicador que preocupa es la reactividad, la cual se ha comportado a alrededor del 40 por ciento en los últimos días, a pesar de que la práctica demuestra que no todos los pacientes declaran los síntomas y, cuando lo hacen, en ocasiones no acuden al sexto día al laboratorio para la extracción de sangre y la prueba definitiva, llevada a cabo en el área de Salud de Tamarindo sin altibajos, gracias a la estabilidad con los reactivos durante toda esta etapa.
Desde el Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia No. 10, en la cabecera municipal, Madeleine Ferrer Pérez, licenciada en Enfermería, lleva a punta de lápiz las indicaciones que, a las 8:00 de la mañana del pasado lunes, daba a los primeros pacientes que tocaron la puerta: reposo, líquido y observar los síntomas de alarma. “Las visitas al hogar las hacemos de manera gradual, porque han coincidido muchos casos a la vez”, aclara.
Dentro de los límites del área de este consultorio han coincidido focos de Aedes aegypti, casos febriles e IgM positivas, lo que ha demandado acciones intensivas, que van desde el bloqueo de los casos con el tratamiento adulticida intradomiciliario hasta la destrucción de los focos.
En esta tarea tampoco la disponibilidad de fuerzas ha estado a la altura de la demanda y ha sido necesario movilizar a personas de otros sectores para apoyar la campaña; mientras que el tratamiento focal sí ha descansado sobre los hombros de trabajadores de la Salud reorientados para desempeñar esta función. A veces en carro y otras tantas en carretones tirados por caballos, los equipos de trabajo desandan las lomas y trillos del municipio y, a veces, también les cierran las puertas.
Que cada cual haga su pedacito y la importancia del autofocal es un mandato que no acaba de calar. El dengue no terminará solo con la fumigación de las casas. Si al interior continúan los focos en depósitos de agua mal tapados, los patios enyerbados, microvertederos en cualquier esquina y enfermos con síntomas ligeros en su rutina habitual, esparciendo el contagio quizás a los más vulnerables, habrá dengue por buen tiempo y ninguna estadística nos dará la medida exacta de la magnitud de la epidemia.
12/09/2023
Fuente: (invasor) Tomado Noticias/ Sociedad
