Nov
14
Los desastres naturales forman parte de la dinámica del planeta, un sitio en el cual se hace difícil la convivencia en la medida en que el impacto del hombre se torna más erosivo. En el año 2023 se registraron temperaturas récord en todo el mundo y en lo que queda del mes de octubre aún no existe una estabilidad en cuanto al clima.
Todo ello genera no solo eventos, sino consecuencias como derrumbes, cosechas que no prosperan, alimentos perdidos en medio del marasmo de las lluvias o de la sequía. La humanidad, definitivamente, no está preparada, puesto que ya no hay niveles de predictibilidad en torno a cómo se comporta nuestro hogar mayor.
La Tierra solía ser un sistema que se autorregulaba a partir de un equilibrio entre las especies y los elementos naturales, pero los procesos industriales han interrumpido tales contrapesos. Hay que estar conscientes de que, como nación pequeña, Cuba no puede detener esta erosión, sino trabajar en su entorno para lograr una minimización de los efectos de los desastres.
Es bueno, por ende, que se hagan estudios de vulnerabilidad en torno a los ecosistemas y se trace una política sobre el papel que los seres humanos desempeñamos en la preservación o no de los elementos ambientales. También porque vivimos en medio de edificios o de zonas rurales, y en uno y otro escenario, hay riesgos para nosotros derivados del cambio climático.
Por ejemplo, las costas pueden ser presas las penetraciones del mar, el avance de la línea acuática en relación con la tierra y, por ende, la pérdida de las playas, la desaparición de especies que generan equilibrio y las enfermedades que se reproducen cuando ello ocurre.
La proliferación de insectos está relacionada con una rotura en la cadena alimenticia, ya que otros animales que los consumen no están presentes. Y por ahí hay todo un mundo de elementos a estudiar, los cuales generan una certeza de los niveles de exposición al cambio climático.
Cuba ya no es la tierra que se encontró el almirante, quien dijo que se podía caminar de una punta a la otra debajo de la sombra de los árboles, de hecho, se dice que atravesamos varios periodos en los cuales pasamos de un clima selvático a uno de sabana, en el cual quedaron afectados los ciclos de lluvias y la crecida de los ríos. Eso hay que tenerlo en cuenta, analizarlo como parte de la historicidad de una nación.
Pero no basta con que se diga y se coloque en la agenda de todos los medios. Para que haya un cambio en lo que se refiere a la vida de las personas tiene que ocurrir un acto mayor de respeto hacia el medio ambiente. La cooperación sur-sur entre las naciones que no poseen recursos y que deben desarrollarse es una clave esencial. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud, entregaba en 2017 el Premio Memorial Lee Jong-wook al Contigente Internacional Henry Reeve, en reconocimiento al trabajo frente a desastres naturales y epidemias graves, sobre todo por su papel en la lucha contra el ébola en África. También desde el Caribe se impulsan convenios para enfrentar las afectaciones del cambio climático como huracanes y aumento del nivel del mar. En estos participa Cuba, por ejemplo, con iniciaticas como el Manejo de Riesgo en el Caribe, ha facilitado la transferencia de conocimientos hacia Jamaica, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Islas Vírgenes Británicas y Guayana para adaptar el modelo cubano de reducción de riesgos a esos países. Todo ello para mejorar la calidad de vida de las personas y reducir desastres.
Las deudas externas con los organismos financieros, la no transferencia de riquezas desde el norte global, las normativas impuestas por los que controlan las agendas de poder; son detalles que hablan de cuán politizado está el tema de la prevención de desastres.
¿Se puede entonces evitar que ocurran accidentes como el derrumbe de un edificio en una ciudad populosa? Todo depende de un plan de previsión en el cual se contemplen la mayor cantidad de variables sociales, ambientales, de tipo cultural y hasta económico. Todo posee un impacto y un nivel de envejecimiento. Nada dura para siempre si no se actualiza, si no se le da el mantenimiento necesario.
Las políticas públicas son elementos de la vida en los cuales hallamos diversos sucesos que son transversales. Los estamentos que se ven imbuidos en las dinámicas no siempre poseen todo el poder de decisión, ni van a incidir en toda la magnitud.
Si las grandes potencias responden a intereses corporativos y por tanto van a seguir contaminando en su empuje expansivo, es injusto pedirle a un país monoexportador que no cultive café o azúcar. Eso es literalmente matar de hambre a esas personas del mundo menos desarrollado.
La agenda ecológica, y por consiguiente, la que previene los desastres a nivel ambiental, deberá ser diferenciada y darle un sitio de preferencia a aquellos que se ven más afectados. Por ejemplo, las islas pequeñas están abocadas a un crecimiento del nivel del mar que las amenaza como entidades nacionales. La falta o pérdida de poder de las comunidades de dichos países ha hecho que sus voces no sean escuchadas. Esto es fatal en términos de inclusión global y de construcción de una vida de equidad en la cual se logren metas en común.
La prevención, además, no es otra cosa que aquel pensamiento que tiene en cuenta lo que somos y lo que deseamos ser. En términos de medio ambiente ello se refiere a cómo construimos la relación entre nosotros, cómo hacemos la política en común.
En tiempos en los cuales se ve un resurgimiento de los conflictos como el árabe-israelí no se cuantifican los daños al medio ambiente, a la gobernanza global, a las poleas de trasmisión de confianza que deberían existir entre todos los seres humanos.
No hemos podido hacer un hogar habitable sobre todo porque no tratamos a la Tierra como tal, sino bajo la visión del odio y del pillaje. Los recursos, vistos de esta manera, pierden su esencia útil y entran en la dimensión enajenada de su trasmutación en mercancía. Y en este proceso el hombre queda también desvalorizado y sin contenido.
El cambio climático no solo expresa el hastío del ecosistema, sino que hay un acabamiento de las formas humanas de organización que surgen con la modernidad y que ya no pueden establecer lazos duraderos y genuinos con el ambiente. En este contexto, los desastres naturales se relacionan con el hombre desde un punto de vista cotidiano, caótico, ontológicamente destructor. Y aun no se llega a una conciencia totalizadora del tema.
Más que prevenir mediante ejercicios necesarios de capacitación, lo que se requiere del hombre posmoderno es otra visión de sí mismo, que, sin enajenarlo de sus sueños y esencias, retorne a la vida más compartida y común. En ese hogar o seno nutricio, la agenda debería centrarse en unirnos y no en dividirnos, no en sembrar la discordia, el odio, la diferencia.
La cuestión es volver a aprender una vida y desaprender la muerte. En eso estamos unos cuantos, a pesar de que predominen otras ideologías globales. Los desastres son el reflejo ambiental de lo que somos. Y aunque parezca subjetivo, nuestra conciencia posee el poder de cambiar la realidad y hacerla realmente bella. El tiempo, mientras tanto, ese dios implacable, nos muestra la huella de su paso junto a la sombra terrible de la contaminación.
14 noviembre 2023 | Fuente: CubaAhora| Tomado de Noticias- Sociedad
Nov
13
Una delegación de jóvenes científicos cubanos se encuentra en la capital rusa para un intercambio con homólogos de la nación eslava bajo el programa “Cuba y Rusia juntos por la salud”, conoció hoy Prensa Latina.
Como parte del programa de trabajo los científicos de la nación caribeña sostuvieron un encuentro con diputados y miembros del Instituto Nacional de Investigación de Salud Pública de Semashko, adjunto a la Comisión de Salud y Protección de la Duma Estatal (cámara baja) de la Federación de Rusia.
Igualmente visitaron los Centros Nacional de Investigación en Medicina Preventiva de la Ministerio de Salud, y el de Cerebro y Neurotecnología, así como la Universidad Estatal de Medicina y Odontología de Moscú que lleva el nombre de Evdokimov y el Instituto de Investigaciones en Neumología.
Como conclusión de la visita, que se extenderá por una semana, los jóvenes especialistas cubanos y rusos prevén analizar los resultados del intercambio con directivos de la Academia de Ciencias de la Federación de Rusia, para profundizar en las utilidades y perspectiva de este tipo de eventos.
13 noviembre 2023 | Fuente: CubaSi| Tomado de Ciencia y Tecnología
Nov
13
Pese a los avatares económicos y persecuciones financieras, Cuba no deja de ocuparse de su pueblo. Para ello mantiene el principio de que lo primero es ser un centinela, alerta por demás, de su salud. El carácter preventivo de su Medicina, que se ha ganado, dentro y fuera de su geografía, un merecido prestigio, tiene ante sí un reto colosal: un silencioso enemigo lo acecha.
¿Pero sí ayer hablamos hasta tarde en la noche, cómo va a ser, si ese hombre no tomaba ni pastillas, era un roble? ¿Qué le pasó? Cuántas veces no hemos escuchado esas interrogantes ante la triste noticia del fallecimiento de un familiar, un amigo o un compañero de trabajo. Las respuestas no las encontramos en el raciocinio, pues el dolor del abrupto suceso nos lacera y descoloca, más están en ese adversario oculto, que nos arrebata la felicidad: la muerte súbita.
El doctor Luis Alberto Ochoa Montes nos explica que «las enfermedades cardiovasculares constituyen, hoy, la causa más frecuente de muerte prematura e invalidez en el mundo, con más de 17 millones cada año. Las proyecciones indican que continuará como la primera en países industrializados, y pasará a ser la tercera en los que se encuentran en vías de desarrollo, con un incremento en la mortalidad estimada para 2030 de 23 millones de personas. Uno de cada dos de esos sucesos acontece súbitamente».
Al decir del galeno, en Cuba, la creación de programas y protocolos de actuación por el Ministerio de Salud Pública, para la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades cardiovasculares resultan pilares esenciales para evitar ese desenlace fatal inesperado.
Afirmó que la disponibilidad de consultas especializadas en la atención a pacientes de alto riesgo de muerte súbita cardiovascular, y el tratamiento eficaz y oportuno de esta enfermedad crónica no transmisible, para lograr su control a través de las modificaciones de modos y estilos de vida no cardiovasculares y tratamiento farmacológico, aseguran evitar la ocurrencia de un paro cardiaco súbito que desencadene en la muerte.
Por su impacto en la familia, en la sociedad, y en el orden económico, la ciencia cubana no deja de investigar y de combatir, a fin de preservar el derecho más sagrado: la vida. El doctor Ochoa Montes es el presidente del comité organizador del II Simposio Internacional y IV Simposio Nacional de Muerte Súbita Cardiovascular, del 15 al 17 de este mes, que tiene como premisa el compromiso de la Medicina cubana con su pueblo, al plantearse que frente a la muerte súbita todos ponemos el corazón.
Ante el chocante e inconsolable suceso de algo tan imprevisto, le preguntamos a Ochoa Montes si es posible evitar, lo que parece inevitable, cuando se manifiesta esta entidad.
«A pesar de su carácter súbito e inesperado, existen cambios en el estado cardiovascular del paciente hasta seis meses previos a la ocurrencia del paro cardiaco. Resultados de investigaciones del Grupo de muerte súbita cardiovascular de Cuba y estudios internacionales, reconocen la existencia de pródromos de muerte súbita hasta en el 40 % de los casos que, de ser interpretados correctamente evitarían, con una intervención médica eficaz, su evolución. Por ejemplo, empeoramiento o cambio de patrón de un cuadro de dolor anginoso, falta de aire en actividades habituales, palpitaciones, pérdida transitoria de la conciencia, trastornos del ritmo cardiaco, o agotamiento fácil. Valorar estas manifestaciones por el paciente, y acudir rápido al médico de la familia, permitirían revertir cualquier descompensación en la función cardiovascular».
Por eso sería muy importante que lo debatido en un evento de alto nivel científico por la vida, como este, en el hospital Hermanos Ameijeiras, trascienda el ámbito de su sede para instalarse, en cada unidad asistencial del sistema de Salud, desde la atención primaria hasta la más especializada.
13 noviembre 2023 | Fuente: Granma| Tomado de Mundo
