Notablemente, a la vista en muchos casos, sin embargo, la obesidad es una enfermedad que algunas veces no es considerada como tal, y, por tanto, quienes la padecen terminan por subestimar el daño acumulativo que representa y los riesgos de debutar en otros males. Nuestro país, aunque no es de los que tienen un mayor índice de obesos, ni en la región, hay obesos desde los más adultos hasta los más pequeños.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso y la obesidad «como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud». La organización Mayo Clinic considera que «la obesidad no es solo un problema estético. Es un problema médico que aumenta el riesgo de enfermedades y problemas de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial alta y determinados tipos de cáncer».

Las comidas chatarra que tanto invaden los mercados y restaurantes, el sedentarismo y otros malos hábitos de vida son las causas principales del sobrepeso y la obesidad. De hecho, la OMS estima que esta última se ha triplicado a nivel global desde 1975. Según un estudio de ese organismo internacional, en el 2016 más de 1 900 millones de mayores de 18 años tenían sobrepeso, y más de 650 millones eran obesos.

Pero como los refrescos con gas, las hamburguesas y papas fritas no son productos únicamente consumidos por adultos, los niños también son un blanco fácil en este dilema. La cultura de solo comer comida rápida, lo que es igual a la incultura en aprovechar las verduras y vegetales, la vagancia para comprarlos, lavarlos y cocinarlos, y el «ahorro de tiempo», provocaron que en 2016 hubiera más de 340 millones de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad.

Son inocentes, sin educación alimentaria, que empiezan desde temprana edad con problemas de hipertensión arterial y diabetes que, a la larga, conllevan a otros. Mayo Clinic indica que «aunque existen influencias genéticas, conductuales, metabólicas y hormonales en el peso corporal, la obesidad ocurre cuando se ingieren más calorías de las que se queman con las actividades diarias normales y el ejercicio. El cuerpo almacena ese exceso de calorías en forma de grasa».

Justificar que el niño tiene sobrepeso por herencia del padre, que puede ser así en algunos casos por los genes, es una mala justificación para tapar los malos hábitos de los progenitores que después le son transmitidos a los hijos. «La obesidad tiende a presentarse en toda la familia. Eso no es solo por los genes que comparten. Los miembros de la familia también tienden a compartir hábitos alimenticios y de actividad similares», acotó la organización.

El aumento de peso que sufren las mujeres durante y tras el embarazo, dejar de fumar, no dormir suficiente o hacerlo demasiado, el estrés y bacterias intestinales pueden influir en que una persona desarrolle la obesidad. Asimismo, constituyen factores de riesgo males como la artritis, que limitan el ejercicio físico, y medicamentos que provocan aumento de peso, como ciertos antidepresivos, anticonvulsivos, medicinas para la diabetes, antipsicóticos, esteroides y betabloqueantes.

Peso corporal contra función cognitiva

Ya hablamos de las causas, sin embargo, otro enfoque tan importante, como las consecuencias, evidencia, según un estudio publicado en el sitio JAMA Network Open, de acuerdo con la agencia Prensa Latina, que «el exceso de peso corporal podría afectar la función cognitiva y acelerar el envejecimiento cerebral». Hay expertos que consideran que el sobrepeso llega a pasarle factura no solo al cuerpo, sino a la memoria y al aprendizaje.

Tras hacer exámenes de resonancia a los implicados en el estudio, se llegó a la conclusión de que cuando hay más grasa corporal, hay más lesiones cerebrales asintomáticas, lo cual afecta en las capacidades cognitivas. Y de forma contraria, los datos apuntaron que cuando un niño pierde peso, su capacidad mental mejora; este último, un punto alentador, dado que la población infantil, cada vez más, está presentando problemas de sobrepeso u obesidad.

¿Cómo revertir el aumento de peso?

Con una alimentación balanceada y horarios organizados es posible bajar de peso. Para lograrlo, no solo es necesario contar con determinados productos para la dieta; se debe equilibrar los que se tienen en las seis comidas del día, apostar más por las frutas y vegetales, aunque ello signifique mayor tiempo y trabajo, y un sabor no tan especial como los que se les incorporan a los dulces, galletas y platos salados que ya vienen procesados y empaquetados.

La obesidad y el sobrepeso son prevenibles. Para ello, informó la OMS, «se debe limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares; aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; y realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos)». Todo es cuestión de voluntad y persistencia para conseguir buenos resultados.

febrero 26/2022 (Cuba Si)

febrero 27, 2022 | Maria Elena Reyes González | Filed under: De la prensa cubana, Enfermedad, investigación | Etiquetas: , , |

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