La espuma antiincendios está diseñada para enfriar el fuego y revestir el combustible, impidiendo la combustión.

Una de las estrategias en la Base de Supertanqueros de Matanzas, en la que más depositan sus esperanzas los técnicos y el pueblo, es en la posibilidad de aplacar la furia de las llamas con espuma.

El gobernador de Matanzas, Mario Sabines, declaró al equipo de prensa de la Presidencia que se armó la bomba hidráulica de grandes dimensiones para continuar con las acciones de combate al incendio. También se han estado posicionando los equipos desde los cuales lanzar espuma contra el fuego.

Es una maniobra que por su complejidad podría demorar, pues los especialistas no han descartado el difícil acceso al área de peligro por la densidad del humo y por la falta de oxígeno, que obliga a buscar los equipamientos adecuados.

La creación de la espuma contra incendios se atribuye al químico e ingeniero ruso Aleksandr Loran, a principios del siglo XX, quien estaba impresionado por la voracidad del fuego provocado en la industria petrolera, y quiso encontrar una forma de controlarlo.

A través de la combinación de varias sustancias, entre las que se incluía el sulfato de aluminio y el bicarbonato de sodio, obtuvo la espuma contra incendios, que fue probada exitosamente de 1902 a 1903, y patentada en 1904.

Varios científicos se encargarían, a partir de entonces, de incorporar nuevos ingredientes que la hicieran aún más efectivas ante las llamas.

ESPUMA ANTIINCENDIOS

Grosso modo, es una sustancia diseñada para enfriar el fuego y revestir el combustible, evitando su contacto con el oxígeno e impidiendo la combustión.

Según la literatura especializada, existen varios tipos. Las de clase A, por ejemplo, fueron desarrolladas a mediados de la década de 1980 para combatir incendios forestales; en tanto, las de clase B son para combatir las llamas provocadas por líquidos inflamables.

También existen espumas proteicas, que contienen proteínas naturales que las hacen biodegradables y cuyo manto dura más, y las espumas sintéticas, que muestran un patrón de extensión más rápido sobre la superficie de fluidos a base de hidrocarburos y pueden extinguir las llamas con mayor velocidad, aunque en algunos casos resultan tóxicas para el hombre y las aguas subterráneas, detalla el blog para bomberos Fire Equipment, de México.

Entre sus múltiples ventajas está que resultan visibles desde cualquier lugar, lo que ayuda a coordinar mejor las acciones contra el fuego.

agosto 08/2022 (Granma)

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