El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (Citma) y el Instituto de Meteorología mantienen una vigilancia estrecha sobre la posible contaminación atmosférica asociada al siniestro en Matanzas y, hasta ahora, no se ha emitido ninguna alerta al respecto.

A propósito del tema y respondiendo a preocupaciones de la ciudadanía, la revista Juventud Técnica (JT), con su agilidad y rigor de siempre, dio a conocer vía Facebook que, según expertos, la concentración de gases contaminantes «debe ser ligeramente inferior en superficie porque la columna de humo se transporta, sobre todo, en los niveles medios de la troposfera, a alturas de alrededor de 4, 5 o 6 km».

Considerando lo anterior, se prevé que las afectaciones no sean altamente significativas, indican.

No obstante, recomiendan a la población, en especial a los alérgicos, protegerse con el uso de naso buco.

Acerca del desplazamiento del humo y gases contaminantes vinculado al comportamiento de los vientos, JT recoge la explicación del Dr. C. Celso Pazos, director general del Instituto de Meteorología de la República de Cuba (INSMET), quien indicó que «se mantendrá con un componente del este al este-nordeste, lo que provoca que el humo proveniente del incendio se esté propagando hacia el oeste, en dirección a las provincias de Mayabeque y La Habana, donde ya son visibles las columnas de humo».

Municipios de la provincia de Matanzas, como Cárdenas o el balneario de Varadero, no deberán verse afectados, dijo, porque la nube de humo se traslada en dirección contraria.

Por su parte, Cristiana Díaz López, doctora en Química, profesora titular, y profesora de la asignatura Química Ambiental, de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana, entrevistada por JT, ofreció consejos a la población ante las consecuencias ambientales y de salud que podría acarrear el siniestro:

-Permanecer lejos del área del incendio.
-Proteger las vías respiratorias y para ello usar naso buco.
-No exponerse al humo.
-Si la nube de humo pasa por encima de su casa, permanezca con las puertas y ventanas cerradas hasta que pase, para evitar inhalar grandes cantidades. Una vez que el grueso de esa nube de humo haya pasado, proceda a abrir ventanas y puertas para que circule el aire.

La doctora Díaz López detalló: «El petróleo es una mezcla de hidrocarburos de diferente composición. Cuando se quema, produce diferentes gases y partículas de carbón no combustionado completamente (lo que da la apariencia de humo negro), y ese material particulado puede estar acidificado por la absorción en su superficie de vapor de agua y gases ácidos como el dióxido de azufre o los óxidos de nitrógeno, con acción irritante para las vías respiratorias».

Las partículas más pequeñas, detalló la experta a JT, pueden trasladarse a grandes distancias, en dependencia de las corrientes y velocidad del aire, y estas resultan mucho más peligrosas que el conocido hollín, porque penetran en las vías respiratorias y pueden llegar no solo a los bronquios, sino a los pulmones.
(Con información de la revista Juventud Técnica vía Facebook)

agosto 06/2022 (Cuba Si)

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