Con optimismo por la manera en que hemos logrado contener la epidemia de la COVID-19 en el país, pero sin confianza ante esa realidad, Cuba vive en estos momentos uno de los mejores escenarios epidemiológicos asociados a la enfermedad.

Son ocho las semanas en que de manera consecutiva se mantiene el descenso en el diagnóstico de nuevos casos positivos; en el mes de mayo solo han fallecido dos personas como consecuencia de la enfermedad, ninguna de ellas en los últimos 12 días; y este martes apenas se reportaba en unidades de cuidados intensivos un paciente en estado grave, ninguno en la condición de crítico.

Acerca de esas cifras se precisaba en la información ofrecida por la viceministra de Salud, Tania Margarita Cruz Hernández, durante la reunión del Grupo de Trabajo para la prevención y el control de la COVID-19, encabezado como es habitual por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el miembro del Buró Político y Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

Al cierre de la última semana —precisó Cruz Hernández— el diagnóstico de casos descendió en un 36% respecto a los anteriores siete días: con excepción de Las Tunas, Guantánamo y Sancti Spíritus, todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud disminuyeron las cifras teniendo en cuenta la semana precedente.

La mayor incidencia se constató en las provincias de La Habana, Camagüey, Artemisa, Villa Clara y Mayabeque, en las cuales se concentró el 55,1% de los confirmados en ese periodo.

De manera general, en el mes en curso, dijo, los niveles de transmisión más elevados están en La Habana, Camagüey, Artemisa, Villa Clara y el municipio especial Isla de la Juventud: esos territorios tienen el 57,1 % de los 1 848 de casos que se habían diagnosticado en los primeros 21 días del mes de mayo.

Sobre el alentador comportamiento de la enfermedad que se manifiesta en el país, había comentado antes el doctor en Ciencias Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, durante un nuevo encuentro de la máxima dirección del país con el grupo de expertos y científicos que, por más de dos años, ha participado de forma directa en el enfrentamiento al virus.

En el referido encuentro —encabezado por el Presidente de la República, el Primer Ministro, y la viceprimera ministra Inés María Chapman Waugh— la doctora en Ciencias Diana García del Barco Herrera, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), presentó un estudio que se desarrolla en el país de la terapia combinada basada en el factor de crecimiento epidérmico (EGF) y el péptido sintético liberador de las hormonas del crecimiento (GHRP6) para tratar el infarto cerebral y las enfermedades neurodegenerativas.

Este es un proyecto —explicó— en fase de investigación clínica, que se encuentra en un momento de análisis de los resultados que se han obtenido hasta la fecha, teniendo en cuenta la respuesta de los pacientes tratados.

Si hablamos de enfermedades neurodegenerativas, valoró la investigadora, indudablemente estamos obligados a mirar el contexto actual en términos del envejecimiento poblacional, pues vivimos en una era donde es ese un suceso global, sin precedentes, que está ocurriendo de una manera rápida e inexorable.

LA CIENCIA EN LA COTIDIANIDAD DE LA SALUD CUBANA

Teniendo en cuenta la necesidad de ver a la Ciencia como parte del desempeño diario de los profesionales de la Salud cubanos, desde el Ministerio de Salud Pública se impulsan acciones para potenciar la formación de especialista de alto nivel científico.

Es esa una premisa imprescindible para tributar a la calificación de los profesionales de la Salud y elevar con ello la calidad de la atención al pueblo. De ahí el énfasis hecho sobre este asunto por el doctor en Ciencias Jorge González Pérez, director de Docencia del MINSAP, al explicar durante el intercambio acerca del proceso de formación doctoral en el Sistema Nacional de Salud.

En la actualidad, aseguró, se trabaja de manera escalonada y siguiendo una Estrategia de formación que se actualiza constantemente; 1 316 son las personas que tienen grado científico de Doctor en el sector de la Salud. La formación doctoral, precisó, en estos momentos se realiza en todo el territorio nacional, incluido el municipio especial Isla de la Juventud.

Al cierre del 2021 se realizaron 177 defensas de doctorado: el mejor resultado histórico del Ministerio de Salud Pública. No obstante, dijo, son mucho mayores las potencialidades que existen en el sector y destacó el concepto de que ser Doctor en Ciencias tiene que verse como parte del proceso natural de formación de los profesionales de la Salud.

No es solo un problema de la Universidad —enfatizó— tiene que serlo también de cada hospital, de cada clínica estomatológica, de cada policlínico, de cada institución médica del país, pues es en la base donde están los problemas de salud de la población cubana; la Ciencia está allí, no en una superestructura.

Al intervenir en este tema, la doctora en Ciencias Ondina León Díaz, directora general de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Educación Superior, destacó la «estrecha unión que se ha desarrollado entre los ministerios de Educación Superior y de Salud Pública, lo cual también es muestra del avance. Hemos trabajado de conjunto; hemos identificado trabas reales para avanzar en la formación doctoral».

De la mirada con que se ven hoy estos asuntos en el Ministerio, a la de hace unos años —enfatizó— sí hay un avance, sobre todo porque se ha cambiado en la mentalidad, en la forma de hacer.

En tal sentido, el Presidente Díaz-Canel reconoció como uno de los principales resultados alcanzados hasta el momento, el cambio de paradigma que se evidencia en el Ministerio de Salud Pública; y que exista ese cambio de paradigma, es muy importante, subrayó.

mayo 24/2022 Cuba Si)

https://www.cubasi.cu/es/noticia/doce-dias-sin-fallecidos-por-covid-19-en-cuba

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