He tardado más de lo habitual en entregar estas líneas, y creo que vale la pena el retraso. De casualidad, porque no soy amiga de quien lo describe, encontré en Facebook la historia de solidaridad y agradecimiento que el pequeño pueblo de Santa Lucía, en Cabaiguán, Sancti Spíritus le regaló a uno de los médicos de la comunidad: Miguel Alexander Concepción López.

Lloré con ese sentimiento, a la vez felicidad, de bienestar que se siente cuando alguien es atendido y reconocido por los más humildes: quienes sufrieron el dolor por el azote de la covid-19 y hasta perdieron a un familiar, a la mamá, y que ni el propio Ale, después de salir de su jornada habitual en el hospital Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus pudo salvar.

Una vecina y otra que le siguió los pasos creó un grupo en la red social para hacerle un regalo a alguien que no “tenían cómo pagarle por tanta dedicación”; juntaron más de un cuarto de millón de pesos con la colaboración de los habitantes del pueblo y de otros que traspasaron sus fronteras.

Inicialmente querían regalarle una motorina, pero la propia familia del médico aportó el dinero que faltaba para comprarle una Suzuki, con la cual pudiera hacer los viajes diarios a la capital provincial.

Ale no cabe en su propia alegría, y derrochó elogios para su pueblo natal, donde nació, se crio, tuvo la posibilidad de estudiar y cuida de sus congéneres.

Ambas reacciones son auténticas como lo es Cuba, un país que se ha crecido en el enfrentamiento a una pandemia que parecía traspasarlo: consiguió medidas de control efectivas y resultados científicos sin precedentes en el mundo; cinco candidatos vacunales o vacunas, dosis de refuerzo, incluso estudios avanzados para una nueva variante que amenaza.

Y son alentadoras todas las noticias que dio el doctor Durán en la mañana de este lunes, cada número, cada palabra, solo que él, como todos, mantuvo su llamado a seguir cuidándonos, a protegernos, a velar por los viejitos, por los vulnerables, para evitar los fallecimientos, esos que al informarlos, le cortan la voz y sale otro matiz en su hablar.

La efectividad de la vacunación hace que transitemos una nueva normalidad con muy pocos contratiempos y con la seguridad de que en las dosis de refuerzo está la continuidad de un programa que nos mantendrá más sanos y protegidos.

Ya el 94,9 % de la población vacunable tiene el esquema completo de los inmunógenos, y precisamente hoy, comienza la aplicación de la dosis de refuerzo en los municipios capitalinos de Habana de Este, San Miguel del Padrón, Guanabacoa y Regla, que se irá extendiendo progresivamente.

Y claro, esperemos que, entre medidas, cuidados y vacunas, los casos sigan disminuyendo, y los homenajes empiecen a ascender.

diciembre 06/2021 (Trabajadores)

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