Jun
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En Matanzas, el nombre del doctor Juan Carlos Perdomo Arríen suele aparecer allí donde comienza una historia de vida. Su trayectoria, dedicada a la genética médica, lo ha vinculado desde 1987 a uno de los instantes más decisivos para las familias: la llegada de un hijo y la prevención de enfermedades durante el embarazo. Jefe del Grupo Provincial de la especialidad y presidente de su capítulo científico, ha hecho de la ciencia un ejercicio constante de cercanía y compromiso.
No es raro que, al caminar por la ciudad, las parejas lo reconozcan y lo saluden con afecto. En cada uno de esos gestos hay memoria y gratitud: ha acompañado el nacimiento de miles de niños y niñas y, sin proponérselo, se ha convertido en una especie de padrino para quienes conoció incluso antes de nacer, cuando apenas eran fetos de más de 16 semanas.
Exigente consigo mismo ha participado en estudios e investigaciones sobre gemelos, centenarios en Cuba, mestizaje, así como sobre el impacto de la covid-19 y las arbovirosis en el embarazo.
Su trayectoria acumula reconocimientos como la medalla Jesús Menéndez, la distinción Manuel Piti Fajardo y, más recientemente, la Orden Lázaro Peña de III Grado.
Sin embargo, lejos de los méritos formales, insiste en que las verdaderas medallas son invisibles: aquellas que se quedan en el alma tras años de entrega, exigencia y servicio al pueblo y que distingue a una especialidad, un programa, y un colectivo.
Su vocación nació temprano, desde los años de preuniversitario “Siempre estuve convencido de que quería ser médico… siempre he tenido una inmensa vocación de servicio”, recuerda.
Esa convicción ha estado acompañada por una visión profundamente humanista de la medicina. Para él, ejercerla implica renuncias.
“Es darte a los demás a través de ti, porque eso justamente es lo que cura”.
De ahí que no conciba la medicina como un acto limitado al espacio hospitalario. “La bata es un simple atributo. La medicina es un sentimiento… hay que amarla por vocación y para una entrega total”.
Su llegada a la genética clínica no fue planificada. Respondió más bien al contexto de una especialidad que comenzaba a desarrollarse en Cuba y que entonces era poco conocida.
“Me hice genetista clínico no por orientación profesional… era una especialidad joven, incluso elitista en el mundo”.
Tras graduarse, formó parte de los inicios del programa de Medicina General Integral en Matanzas. Más tarde, gracias a sus resultados académicos, continuó su formación en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”, en La Habana, durante cuatro años.
A finales de los años 80 regresó a la provincia y se integró al desarrollo de la genética médica, entonces con escasos especialistas. Desde 1998 ha asumido responsabilidades en la dirección de estos servicios, función que ha sostenido durante décadas.
Fuente: Juventud Técnica
Jun
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Las Tunas.- Con una tasa de mortalidad infantil nacional de 9,3 por cada mil nacidos vivos, la provincia de Las Tunas reporta indicadores mixtos en el primer cuatrimestre del año. Si bien mantiene en cero la muerte materna y ha incrementado la natalidad con más de 300 nacidos vivos, las alarmas se encienden por el aumento del embarazo en la adolescencia y el comportamiento del bajo peso al nacer, situado en 7,7 por ciento.
Así lo advirtió Ariel Guevara Bringa, director general de Salud en el territorio, quien desglosó las principales preocupaciones y líneas de acción. «Tenemos ocho recién nacidos fallecidos hasta la fecha. El bajo peso al nacer se concentra en tres municipios, Amancio, Las Tunas y Puerto Padre, asociado fundamentalmente a partos pretérminos. Debemos concentrarnos en combatir la anemia, la ganancia de peso insuficiente y los riesgos sociales», explicó.
Uno de los datos más llamativos es el incremento de 70 embarazos en adolescentes solo en el mes de abril, lo que elevó la tasa provincial al 21 por ciento, muy por encima del 18 por ciento registrado anteriormente. Guevara Bringa insistió en la necesidad de trabajar con todos los factores intersectoriales para disminuir esta cifra.
El directivo hizo un llamado urgente a mejorar las condiciones de los hogares maternos y a elevar su índice ocupacional. En este punto, resaltó la importancia estratégica del ingreso de las gestantes en dichos centros. Explicó a los presentes que por estos días se realiza una intervención sanitaria compleja que evalúa al 100 por ciento de las gestantes y lactantes.
Sobre los hogares maternos esclareció la relevancia para la gestante. «Allí la embarazada recibe alimentación supervisada, seguimiento médico diario y apoyo psicosocial. Con su estancia en estos espacios podemos marcar la diferencia entre un parto pretérmino y un nacimiento a término, entre un bajo peso evitable y un recién nacido sano».
Guevara Bringa puso como ejemplo el hogar materno de «Colombia», destacado por la calidad de la atención y la buena alimentación; así como el de «Amancio», que ha logrado convenios con cooperativas para fortalecer los servicios.
«Cuando la gestante ingresa a tiempo y permanece bajo cuidado, los indicadores de anemia, desnutrición y bajo peso al nacer se reducen drásticamente. Debemos priorizar el ingreso oportuno y evitar la fuga de las embarazadas de los centros hospitalarios», añadió.
En cuanto a recursos, Guevara Bringa informó que en el cuatrimestre se cumplió el plan de bolsas de sangre al 114 por ciento, aunque reconoció que «en este mes se siente la carencia de sangre. La sangre no se repone con otra cosa que no sea sangre». Los municipios de Amancio y el cabecera son los que mejor comportamiento muestran en este sentido.
Entre las medidas que se toman en toda la provincia para perfeccionar los indicadores de natalidad se encuentran la creación de comisiones provinciales y municipales multifactoriales para evitar la fuga de gestantes de los centros hospitalarios, atender de manera diferenciada a las embarazadas con anemia y desnutrición, y fortalecer los hogares maternos con el apoyo de cooperativas y los gobiernos locales.
Fuente: Periódico26
May
25
El Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez es una institución de referencia a nivel nacional, no solo por los servicios que presta, entre los que destacan los de Neurocirugía y de Reumatología, sino porque cada niño es atendido con extrema sensibilidad y apego a los protocolos de actuación establecidos a nivel mundial.
El centro sobresale también por atender a pequeños con enfermedades oncoproliferativas en el país, por ello reciben niños con diagnósticos de procesos oncológicos de todas las provincias y poseen la sala de referencia para pacientes quemados de la región.
Además, es la institución que acoge los casos de politraumas de la ciudad de La Habana, puesto que la cirugía de urgencias se concentra en estos momentos solo en esta institución y en el pediátrico William Soler. Todo ello hace que, según afirma la doctora Araís Consuegra Otero, directora del “Juan Manuel Márquez”, el hospital sea un puntal en el sistema de Salud Pública del país.
A partir de la relevancia que tienen para la sociedad los servicios que aquí se ofrecen, la institución recibió recientemente dos concentradores de oxígeno, donados por UNICEF, que permiten mejorar la atención pediátrica, sobre todo, en la capital, a aquellos pacientes con patologías respiratorias.
El hospital posee uno de los servicios de urgencias más movidos de La Capital, al brindar atención de todas las especialidades pediátricas, tanto quirúrigicas como no quirúrigicas. En períodos de incremento de virus respiratorios y en epidemias de arbovirosis han llegado a atender a unos 500 pacientes en el servicio de Urgencias.
Además, dispone de una de las Terapias intensivas más complejas de su tipo, con 14 posiciones, aunque han tenido hasta 19 pacientes en ella, lo que confirma que para aquel que llegue con criterio de una atención intensiva se busca una alternativa.
Resalta Consuegra Otero que prima en la atención la preparación del personal médico, capacitado para el manejo de los pacientes con patologías oncológicas y neuroquirúrgicas.
Específicamente la sala de Neonatología de la institución desempeña un rol importantísimo en la asistencia a pacientes pediátricos.
Hace apenas unos meses, durante la epidemia de Chikungunya, la sala tuvo un desempeño determinante con muy baja mortalidad infantil, aún cuando el virus afectó fuertemente a la población pediátrica y dentro de ella, a los recién nacidos.
En medio de la crisis, la voluntad
En medio del actual contexto de crisis energética en el país, el “Juan Manuel Márquez” ha trazado sus estrategias para mantener la vitalidad de los servicios y la calidad de la atención médica.
Señala la directora que en estos momentos trabajan con el 61 por ciento de la plantilla aprobada y la mayor parte de los trabajadores, además con una edad avanzada, fundadores de este centro, residen lejos de la institución.
Ante este escenario complejo han reorganizado los equipos, los horarios, han retomado el trabajo a distancia para la discusión de los casos con profesores consultantes, una acción que, explica Consuegra Otero, se hace a diario con el personal de mayor experiencia para poder unificar criterios y tomar decisiones oportunas en pacientes que lo requieran.
Resalta la valía de los trabajadores administrativos, quienes garantizan que el hospital se mantenga operativo en determinadas situaciones. Así, habla del empeño, por ejemplo, del operador de la caldera, el que pone todo su ahínco en que funcione con energía la cocina, el comedor, la central de esterilización o una simple bomba de agua que permita el uso del líquido vital en diferentes áreas del hospital.
En estos momentos disponen de los tres grupos electrógenos, pero fue mucho el tiempo que trabajaron solo con dos, en tanto la mitad del hospital se quedaba sin electricidad. Pero lo más importante era que los niños fuesen atendidos.
Por ello, se compraron lámparas recargables, de manera que en las salas las enfermeras pudieran cumplir los tratamientos y vigilar los pacientes. Hoy, con la activación de los tres grupos se garantiza, incluso, el aire acondicionado de la unidad de terapia intensiva y del salón de operaciones que estuvo afectado.
La directora rememora momentos muy tensos en los que “fue necesario intervenir quirúrgicamente sin disponer de aire en el salón de operaciones, arriesgándonos porque era riesgo-beneficio y no podíamos permitir que el paciente falleciera. Y después a cubrir y a trabajar todo lo que fuera necesario para evitar o disminuir el riesgo de la infección asociada al cuidado sanitario”.
Los daños por la situación energética llegan hasta la transportación de los medicamentos, pues explica Consuegra Otero que “existen dificultades con diferentes medicinas de vital importancia para la asistencia al paciente, lo cual conlleva a hacer nivelaciones entre los hospitales y buscarlas requiere combustible.
A veces no disponemos de él. Igual pasa con los alimentos, con el agua destilada. Aun cuando se nos prioriza por nuestra misión y responsabilidad, hemos pasado dificultades. Dificultades que en un momento determinado pueden afectar a la asistencia directa”.
Oxígeno que es vida
Las decisiones en este pediátrico siempre se colegian, no las toma solo la directora, sino que se discuten en el Consejo de Dirección tras un análisis lógico que permita dar solución a los problemas del día a día, y que implican las salas de hospitalización, la garantía de oxígeno a las unidades, la terapia intensiva, los salones de operaciones y la sala de respiratoria, entre otras.
Esta última es una de las que más movimiento de pacientes tiene en el hospital, sobre todo, porque hasta ella llegan niños con bronquiolitis y otras enfermedades respiratorias que requieren de oxígeno como tratamiento de elección. “Cuando hay un alza de estas patologías, explica la directora, hay que colocar una cama en medio de un pasillo, se coloca, pero al lado lleva un balón. Para ayudarnos llegaron los concentradores de oxígeno.
“Recibimos dos concentradores, de los 100 que se distribuyeron en el país que los ubicamos en el servicio de urgencia. Hoy estamos usándolos para agilizar ese paciente que llega con dificultad respiratoria, con asma, de manera que podamos dejar el oxígeno puro para los de la Emergencia y de la Urgencia que más lo requieren. Destinamos estos concentradores en los aerosoles y disminuye el tiempo de espera del paciente”.
Tras seis meses del impacto del huracán Melissa y en medio de los desafíos logísticos y de disponibilidad de combustible, UNICEF, de conjunto con las instituciones nacionales, ha apoyado la extracción de 29 contenedores y el traslado de insumos esenciales, entre ellos medicamentos y equipamiento médico, que garantizan la continuidad de los servicios especialmente en el Programa de Atención Materno Infantil.
UNICEF ha aportado así a solventar en alguna medida una crisis que afecta sobremanera el sistema de salud pública, sobre todo, en instituciones que velan por lo más sagrado que tiene esta Isla: sus niños.
Fuente: Cubadebate
