Como parte del programa de mejoramiento de los servicios de urgencias médicas, arribaron al país 50 nuevas ambulancias adquiridas por el Ministerio de Salud Pública con recursos del presupuesto del Estado.

Estos equipos se pondrán en servicio durante los próximos días, una vez concluyan las labores de puesta en marcha que realizan los especialistas y técnicos del proveedor, MCV Comercial S.A., de nuestro sistema del transporte.

Se trata de vehículos modernos, de acuerdo con estándares internacionales para este tipo de servicios, que cuentan con equipamiento básico y facilidades para la instalación de otros equipos de diagnóstico y reanimación.

Desde el punto de vista técnico, poseen una adecuada autonomía, son eficientes energéticamente y cuentan con el respaldo del servicio de mantenimiento que asegura su explotación.

Con la inserción de estos medios de transporte sanitario en el sistema de emergencias nacional, si bien todavía no se cubriría la totalidad de la demanda, se daría un paso más en beneficio de la salud de nuestro pueblo en la compleja situación actual.

19 Enero 2026 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud

Cada día llega al consultorio con una sonrisa. Su trato cercano, el amor por cada paciente y la preocupación constante definen a María esther Pérez Sánchez, joven doctora de San Antonio de Cabezas. Su andar diario confirma la valía de una profesional a la altura de estos tiempos y además, una fiel representante del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia.

Desde temprano, el consultorio lo convierte en espacio de diálogo, escucha y acompañamiento. Allí, la doctora comparte no solo saberes médicos, sino también confianza y humanidad. “Una gran familia”, así define a sus pacientes, y la frase resume el vínculo que sostiene su labor cotidiana.

VOCACIÓN TEMPRANA Y ELECCIÓN CONSCIENTE

La inclinación por el sector de las batas blancas surgió en su vida desde temprano. “Desde noveno grado me incliné hacia la Medicina”, expresa con sencillez. Y hoy afirma que no fue un impulso pasajero, sino una decisión que marcó su camino profesional. Dentro de ese universo amplio, la medicina familiar resultó su elección.

«En esta rama conoces más cerca de la población, brindas mejor atención, los pacientes sienten confianza en el médico y la enfermera de su población”, afirma.

Esa cercanía permite comprender mejor las realidades individuales y colectivas. El consultorio lo transforma así en un punto clave para la salud y el bienestar comunitario, donde cada historia cuenta y cada gesto importa.

LA RECOMPENSA DE SERVIR

Para María Esther, la mayor recompensa del trabajo diario reside en el vínculo humano. “La confianza de los pacientes resulta un parámetro fundamental, esto se construye con constancia, respeto y dedicación», valores que guían el desempeño de esta joven profesional.

En el consultorio 14 del poblado de Cabezas, atiende a 1 350 personas. En la actualidad, el papel del médico de la familia resulta fundamental. “Brindas atención médica integral, satisfaces la necesidad del paciente, mejoras su salud y bienestar”. Desde el consultorio, la atención a grupos vulnerables ocupa un lugar esencial. Embarazadas, adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas reciben seguimiento mediante consultas y terrenos planificados, con un enfoque preventivo.

VALORES QUE SOSTIENEN LA BATA BLANCA

El ejercicio diario de la medicina familiar exige cualidades éticas y humanas. María Esther enumera las que considera esenciales: “ética, humanismo, profesionalidad, responsabilidad, sencillez, cortesía, generosidad, respeto, amor y sobre todo, paciencia”.

Estos valores fortalecen el sentido de pertenencia y la confianza de la población en el Sistema de Salud, al contribuir al mejoramiento del individuo, la familia, la comunidad y el ambiente.

Cada paciente deja una huella. «Siempre existe una historia que marca de manera especial al médico o la enfermera”. Son vivencias que refuerzan la vocación y dan sentido a largas jornadas de trabajo.

UN PROGRAMA, UNA RAZÓN DE ENTREGA

Formar parte de un programa con 42 años al servicio del pueblo cubano tiene un significado profundo. “Entrega, dedicación, compromiso y profesionalismo, ya que trabajamos día a día para la salud del pueblo”, resume. La Medicina no la concibe como un oficio que se abandona. “Me siento satisfecha con lo logrado”, asegura cuando piensa en su camino profesional.

Si define la medicina familiar en una palabra, no duda: “entrega” o “compromiso”. La pasión y el amor por los pacientes permanecen intactos. “Me formé para entregarles amor y dedicación, al final son parte de nuestra familia”.

El estímulo Esteto de Oro a nivel municipal representa un reconocimiento importante. “Me estimula a consagrarme más y a seguir siendo, sobre todo, médico de la familia”.

A más de cuatro décadas de fundado, el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia continúa como pilar del Sistema Nacional de Salud cubano. En escenarios complejos, como los vividos en Unión de Reyes durante el año 2025, la pasión, el altruismo y el sacrificio de profesionales como María Esther Pérez Sánchez sostienen la esperanza y la calidad de vida del pueblo. En su sonrisa diaria y en su entrega silenciosa se refleja la esencia de una medicina cercana, humana y profundamente comprometida.

4 Enero 2026 Fuente: Girón/ Noticias/ Salud

enero 6, 2026 | Arlenes Tamayo Osorio | Filed under: Calidad en los servicios, Cuba, De la prensa cubana, Salud, Salud Pública | Etiquetas: , |

En Cuba, donde el cuidado de cada niño se defiende como el más valioso tesoro, el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) continúa siendo prioridad para el Sistema Nacional de Salud. Lo hecho con ese propósito durante el 2025, aun en medio de complejidades y desafíos constantes, evidencia que, proteger la vida, sigue siendo el eje esencial de una obra colectiva de inmenso amor.

De acuerdo con datos preliminares proporcionados por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, al cierre del pasado año la tasa de mortalidad infantil en menores de un año fue de 9.9 por cada mil nacidos vivos, contra 7.1 en 2024.

Durante los últimos doce meses, en Cuba se reportaron 68 mil 51 nacimientos, lo cual significa 3 mil 108 nacidos menos que en el 2024. Esa reducción en la natalidad ha sido un comportamiento habitual en los últimos años y es consecuencia de la situación demográfica que se manifiesta en todo el país.

En ese contexto y a pesar de las complejidades, 17 municipios no reportaron fallecidos menores de un año, lo cual constituye uno de los indicadores más favorables del periodo. Por otra parte, las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Holguín alcanzaron las mejores tasas de mortalidad infantil del país.

En cuanto a la mortalidad materna, la tasa resultó de 44.1 por 100 000 nacidos vivos, contra 40.6 en 2024. El incremento de un año respecto al otro fue de una muerte materna. No obstante esos resultados, en el 2025 se produjo el segundo menor número total de fallecidas en la historia de la Salud Pública cubana.

Es importante reconocer el desempeño de provincias como Artemisa y Camagüey, así como el municipio especial Isla de la Juventud, donde no ocurrieron fallecimientos relacionados con el embarazo, parto o puerperio. De manera particular, más de un centenar de municipios alcanzaron ese mismo resultado.

Si habláramos de cifras, podemos decir que fueron 321 pacientes con morbilidad materna extremadamente grave, las que se salvaron de esa condición crítica, gracias a la atención oportuna de los profesionales sanitarios, lo cual constituye un logro que merece ser destacado.

Asimismo, la tasa de mortalidad preescolar fue de 3.7 por 10 000 habitantes, disminuyendo en comparación con el año anterior en 24.3%. La tasa de mortalidad escolar fue de 2.2 por 10 000 habitantes, igual al año anterior, aunque en números absolutos fueron siete fallecidos menos.

Ante todos esos resultados, es imprescindible reconocer los efectos negativos que a lo largo y ancho del territorio nacional han tenido en muchos de nuestros servicios, y de manera particular en indicadores del PAMI, elementos que afectan de manera general al país. Entre ellos no podemos dejar de mencionar la difícil situación económica; el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los Estados Unidos, que ocasiona limitaciones en medicamentos, insumos y equipamiento médicos; la circulación de arbovirosis; el impacto de fenómenos naturales como huracanes e intensas lluvias, así como el no completamiento de los recursos humanos en algunos servicios.

Es justo subrayar, además, que los territorios con mejores resultados representan un ejemplo, y sus avances, métodos y estilos de trabajo deben convertirse en inspiración, en medio de las dificultades, para continuar defendiendo la vida de cada madre y niño en Cuba.

Acciones conjuntas y estrategias

Entre las acciones conjuntas desarrolladas por las instituciones de Salud y otros sectores, en el transcurso del pasado año, para el cuidado a madres e infantes, sobresalen el seguimiento a enfermedades preexistentes a la gestación; el manejo integral de la enfermedad hipertensiva del embarazo; el chequeo sistemático a los casos de alto riesgo obstétrico; las medidas para disminuir el elevado comportamiento del bajo peso al nacer, y la incidencia del parto pretérmino. A todas ellas se suma la atención a las mujeres en edad fértil, embarazadas, puérperas y niños.

Resulta especialmente significativa la implementación de una intervención sanitaria, basada en la innovación de procesos, y que Cuba aplicó con el apoyo de un grupo de expertos nacionales y provinciales en pos de lograr una evaluación integral de las gestantes y los lactantes del país.

Ese ejercicio permitió, entre otras acciones, una mejor definición de los factores de riesgo; el diseño de interconsultas ajustadas a las necesidades detectadas; el ingreso oportuno de quienes lo requerían, y la aplicación de tratamientos para las principales afecciones diagnosticadas.

Unido a todo ello, desde el trabajo intersectorial se ofrecieron soluciones a familias en situaciones de riesgo social, demostrando que la Salud Pública cubana tiene sus bases también en la integralidad, el acompañamiento, la asesoría constante y la búsqueda de alternativas en cada escenario, ajustando las acciones a las características de cada uno.

La intensa labor desplegada en el periodo, que involucró a miles de trabajadores de la Salud y de otros múltiples sectores, constituye un ejemplo del compromiso colectivo y la voluntad que marcaron al año recién concluido, de continuar defendiendo la vida.

También en el 2025 se actualizaron estrategias encaminadas a disminuir el embarazo en la adolescencia, indicador que mostró una mejoría respecto al 2024, a partir de una mayor responsabilidad intersectorial con la prevención y la atención a nuestras adolescentes.

Entre las acciones más relevantes llevadas a cabo con ese objetivo, resaltan el fortalecimiento de los programas educativos para adolescentes y jóvenes, con énfasis en la prevención y la promoción de estilos de vida saludables; la ampliación de los servicios de planificación familiar; la capacitación continua de profesionales; el acompañamiento integral a las adolescentes y sus familias; la articulación con organizaciones sociales y comunitarias para identificar y atender situaciones de riesgo, y la puesta en marcha de campañas de comunicación a todos los niveles.

El 2025 se distinguió, además, por el desarrollo de una actualización integral del Programa de Atención Materno Infantil, en correspondencia con el objetivo número 3 de la Política de Atención Integral a la Niñez, Adolescencias y Juventudes. Asimismo, inició el proceso de reorganización de los recursos humanos en la Atención Primaria de Salud, con el propósito de garantizar y dar sostenibilidad a la cobertura médica en el territorio nacional.

Sobresalen en el periodo la ampliación de espacios de preparación y capacitación continua, que impactan positivamente en la calidad de la atención, pues fortalecen las competencias del personal y aseguran que cada acción esté respaldada por el conocimiento más actualizado.

De manera especial, se concretó por primera vez en Cuba la vacunación contra el neumococo, un paso trascendental y directo para la disminución de la morbilidad y de los fallecimientos por infecciones respiratorias agudas, en los primeros años de vida. También se introdujo la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano para la prevención del cáncer cervicouterino desde edades tempranas.

Incansable ha sido la labor de los trabajadores del sector que tributan a la materialización del PAMI, conscientes de que en sus manos está la felicidad de muchas familias y también el futuro del país.

Cada jornada del año amaneció con el mismo empeño: perfeccionar estrategias, buscar alternativas para optimizar recursos y fortalecer la prevención, como pilares fundamentales de nuestro modelo de salud. Ese esfuerzo colectivo sigue demostrando que la Salud Pública cubana no se limita a enfrentar las dificultades, sino que se prepara y se transforma constantemente.

La salud materno-infantil en Cuba no es solo un Programa, es un compromiso de amor y de entrega hacia nuestro pueblo. Nuestro propósito para el 2026 es el de continuar trabajando para consolidar los buenos resultados y multiplicar las experiencias positivas que ya distinguen a muchos territorios.

La prioridad seguirá siendo la misma: garantizar que nacer y crecer en Cuba sean sinónimos de cuidado, esperanza y futuro, porque no existe misión más noble que proteger siempre, a pesar de las adversidades, la vida.

2 Enero 2026 Fuente: Cubadebate/ Noticias/ Salud