Abr
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La constipación o estreñimiento es sin dudas un síntoma bien molesto. Estamos en presencia de este cuando la frecuencia defecatoria de la persona es menor de tres veces a la semana. En ocasiones quien la padece puede aquejarse además de heces duras y secas, dolor durante la defecación o presentar sensación de evacuación incompleta.
La mayor parte de la población tiene estreñimiento alguna vez a lo largo de la vida. Los datos sobre la frecuencia de autopercepción de la constipación indican que aproximadamente la sufre una cuarta parte de la población urbana y es más frecuente en las mujeres, en los mayores de 65 años, así como en personas con problemas de depresión. Por lo general, la constipación suele durar poco tiempo y si es así no se considera un problema serio.
Para su prevención y tratamiento se recomiendan un grupo de medidas que tienen que ver con hábitos y estilos de vida saludables. Estas incluyen la ingestión de frutas, vegetales y granos, que son ricos en fibras, el consumo suficiente de agua y otros líquidos, así como la realización de ejercicios físicos, entre otras. Normalmente se debe consultar al médico, en caso de personas bajo tratamiento habitual con medicamentos, para precisar que la aparición de este síntoma no constituya una reacción adversa a los mismos. También se señala que debe evitarse el consumo de fármacos laxantes, a no ser que sean prescritos por un facultativo.
Muchas personas en el mundo suelen recurrir a las plantas medicinales para tratar la constipación. Dentro de las muchas especies que pueden ser utilizadas en tal sentido, hay dos que están recomendadas y resultan bastante cercanas. Me refiero a la cañafístola (Cassia fistula) y la cañandonga (Cassia grandis), ambas con un uso tradicional documentado y con algunas evidencias que avalan sus beneficios en este sentido.
La cañafístola es un árbol nativo de Egipto, Oriente Medio y de las zonas cálidas de Asia, desde el sur de Pakistán al este a través de la India a Myanmar y el sur de Sri Lanka. Es el árbol nacional de Tailandia. Este puede tener hasta veinte metros de altura y es de corteza lisa grisácea. Por sus flores de corola amarilla, en forma de racimos colgantes, en algunos países de Latinoamérica se le conoce como “lluvia de oro”. Su fruto, cuya pulpa es la parte empleada para tratar la constipación, es de forma cilíndrica y color negro. Estas vainas alcanzan hasta sesenta centímetros de longitud y tienen aproximadamente dos centímetros de grosor.
Por otro lado, la cañandonga es un árbol natural de América Central, del Caribe colombiano y las zonas costeras de las Antillas. Es también un árbol grande, coposo y de follaje verde oscuro, cuyas vistosas flores en ramilletes son de color rosado. De acuerdo con Roig, estas dos especies son hermanas, pero resultan bien diferenciables a partir del color de las flores.
En ambos casos la parte de la planta que se emplea con fines medicinales, específicamente para combatir la constipación, es la pulpa de los frutos. Están documentados en diferentes textos varias formas de preparación, entre ellos la “Farmacopea Vegetal Caribeña” en su tercera edición y “Flora útil etnobotánica de Nicaragua”. Algunos ejemplos de cómo elaborar remedios con la pulpa de estos árboles son:
- Decocción: Se utilizan entre tres y seis cucharadas de la pulpa del fruto y se ponen a hervir en recipiente tapado con un litro de agua por unos minutos. Luego se aparta del fuego, se deja refrescar y se filtra para beber en ayunas una taza, equivalente a 250 mililitros.
- Maceración acuosa: Se agrega medio litro de agua hervida al recipiente con la pulpa del fruto y se deja en reposo durante 12 horas. La cantidad de pulpa puede oscilar entre cuatro y ocho cucharadas. En la mañana también se filtra y se recomienda beber en ayunas una taza, equivalente a 250 mililitros.
Algunos textos refieren sobre la cañafístola, quizás está mejor estudiada, que la pulpa del fruto constituye el único laxante estimulante que puede ser empleado en niños y en ancianos por su bajo contenido en antracenósidos y su alto porcentaje de pectinas y mucílagos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta ambas especies no se deben administrar en niños menores de cinco años, en mujeres embarazadas ni durante el período de lactancia. También se recomienda evitar el consumo de cualquier tipo de laxantes, sean naturales o no, si la persona presenta asociado un cuadro de dolor abdominal o se sospecha que exista una obstrucción intestinal.
El uso de esta opción de tratamiento natural para combatir el estreñimiento no debe mantenerse por hasta tres o cinco días de manera continua. Según un grupo de autores españoles, a dosis más bajas se tendría un efecto laxante suave, pero con dosis mayores, su acción sería purgante.
Y así, dos especies similares pueden ser empleadas para el tratamiento de un mismo trastorno, en este caso la constipación o estreñimiento, a partir del conocimiento etnomédico y los estudios realizados con estas plantas. Sabemos que en Cuba se cultivan tanto la cañafístola (Cassia fistula) como la cañandonga o (Cassia grandis) y la pulpa del fruto siempre va a estar disponible para el cuidado de nuestra salud digestiva… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate
Mar
25
Cuando hace casi ya un cuarto de siglo se publicó la Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2002-2005, primera de su tipo, este organismo internacional introdujo los términos de “entusiasmo no crítico” y “escepticismo no informado”. Sin dudas, tales posiciones extremas llevan a muchos a pensar que dichos tratamientos “lo curan todo” y a otros tantos que “no curan nada”, pero… si bien ni lo uno, también ni lo otro…
Hay que decir que el método científico no es ajeno a los intereses de la Medicina Tradicional y Complementaria en pleno siglo XXI. Fortalecer su base de evidencias es el primer compromiso de la Declaración de Delhi, adoptada el pasado mes de diciembre, en ocasión de la Segunda Cumbre Mundial de Medicina Tradicional de la OMS. Sin embargo, en el referido documento se reconoce que a nivel global se dedica menos del uno porciento del financiamiento de la investigación en salud en función de esta temática específica.
De cualquier manera, y más allá de toda limitación, hoy en día se acumulan muchísimos resultados científicos que respaldan el empleo de diferentes herramientas de la medicina tradicional en respuesta a no pocas necesidades de la salud humana. Como quiera que ha sido interés de algunos lectores de esta columna, compartimos acá algunas evidencias sobre temas abordados desde el siete de enero de 2025, fecha en que se publicó el primer artículo de “Salud desde lo natural”…
Orégano francés (Plectranthus amboinicus) y enfermedades respiratorias:
La tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, a partir de estudios desarrollados por el grupo TRAMIL (TRAditional Medicine in the IsLands), refiere que los extractos acuoso y etanólico al treinta porciento de la hoja de esta planta, en dosis de veinte miligramos por kilogramos de peso en un modelo experimental contra tos mediante aerosol de amoníaco en cobayos, mostraron efecto antitusivo similar a la codeína. Además, a través de estudios en ratas se comprobó la actividad expectorante de los extractos acuosos al diez porciento de las hojas de la planta. Así entonces, de acuerdo con esta referencia, su uso para el tratamiento del asma bronquial, el catarro común y la tos se clasifica como recomendado sobre la base del empleo significativo tradicional documentado en las encuestas TRAMIL, los estudios de toxicidad y la información científica publicada.
Por otro lado en nuestro país, de la mano de investigadores del hoy Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto” y del Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), se ejecutó un ensayo clínico controlado y a doble ciego (RPCEC00000124) para evaluar si las tabletas de orégano francés suprimían los síntomas del catarro común más rápido que el tratamiento convencional en pacientes con infección del tracto respiratorio superior. Se midió la frecuencia e intensidad de la tos y la expectoración, demostrándose que el efecto de estas tabletas reducía los síntomas más rápidamente que el tratamiento convencional, en una respuesta dependiente de la dosis. Además, el tratamiento fue bien tolerado, con una baja frecuencia de reacciones adversas.
Efecto antimicrobiano del vetiver (Chrysopogon zizanioides) en sepsis urinaria:
La Farmacopea Vegetal Caribeña en su tercera edición recomienda el uso de la hoja y la planta entera en decocción contra la infección urinaria, sobre la base de los empleos significativos tradicionales documentados mediante las encuestas TRAMIL y los estudios de toxicidad. Además, existen evidencias de que los extractos etanólicos de la planta han mostrado actividad antimicrobiana frente a cepas de Escherichia coli.
Este tipo de preparaciones han revelado un efecto inhibidor en caso de tales gérmenes, aunque los investigadores del referido estudio no pudieron determinar la concentración mínima inhibitoria ni la toxicidad de los extractos. A pesar de las limitaciones, se señala por los autores el potencial de los tratamientos de fitoterapia como alternativa frente al fenómeno de la resistencia antimicrobiana.
Algunos beneficios de los ejercicios tradicionales chinos frente a la depresión:
Hace un tiempo hablamos de ejercicios terapéuticos tradicionales y, para confirmar uno de sus beneficios bien documentados, es posible comentar sobre su importancia en el abordaje de problemas de la esfera mental. En el caso de aquellos ejercicios propios de la Medicina Tradicional China, existen incluso metaanálisis que avalan su valor en el manejo de este tipo de padecimientos, bastante frecuentes en el mundo moderno. Un metanálisis publicado en Medicine en el año 2024, el cual incluyó veinticinco estudios y tres tipos de ejercicios con un total de mil seiscientos cinco pacientes, concluyó que las “Ocho piezas de brocado” (Baduanjin) y el Taijiquan, mejoraron la depresión y la ansiedad, aunque no fue tan favorable su impacto en la calidad del sueño.
Semillas de Moringa oleifera y potabilización del agua:
Ha sido referido su valor para el tratamiento del agua de consumo por numerosas investigaciones, no necesariamente ensayos clínicos. No se trata de un producto registrado o que se obligatoriamente se vaya a registrar y, sobre todo, el mayor de interés de este tipo de investigaciones es para validar su empleo en poblaciones vulnerables o en caso de desastres naturales. Lo cierto es que existen evidencias a favor la utilización de las semillas de moringa para potabilizar el agua de consumo humano, al menos en condiciones excepcionales.
Artículos publicados durante los últimos cinco años en revistas indexadas como BMC Public Health (https://doi.org/10.1186/s12889-022-14344-w) y Journal of Ecological Engineering (https://doi.org/10.12911/22998993/192713) confirman los beneficios asociados al uso de esta práctica. En la región de las Américas se han documentado experiencias concretas con el apoyo de organismos internacionales como la FAO, y Bolivia es un ejemplo de ello (http://www.serresiliente.org/herramientas/6.Tecnologias/moringa.pdf). La moringa en la actualidad es ampliamente cultivada en Cuba y el Centro de Investigaciones en Plantas Proteicas y Productos Bionaturales (CIPB) comercializa diferentes presentaciones, incluyendo sus semillas.
Estos son solo unos pocos ejemplos de evidencias que respaldan algunas de las recomendaciones publicadas en “Salud desde lo natural”. Agradecemos a Cubadebate la flexibilidad para compartir enlaces que pueden ser de ayuda, a algunos, para entender que ciertamente podemos recurrir a recursos simples y modestos que desde la tradición y la ciencia nos ayudan a cuidar nuestra salud… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate
Mar
11
El parasitismo o parasitosis intestinal es una condición en la cual un parásito infecta el tracto gastrointestinal de los seres humanos y otros animales. Estos agentes patógenos suelen alojarse en el tubo digestivo, pero algunos tienen etapas en su ciclo de vida donde se localizan en otros órganos o de hecho se alojan en otras partes del cuerpo. Generalmente entran al organismo por la boca, a partir del consumo de agua o alimentos contaminados, aunque también hay parásitos que pueden penetrar a través de la piel.
Algunos de estos patógenos son visibles a simple vista, mientras que otros son organismos unicelulares. Dentro de los primeros están los así llamados helmintos, que pueden redondeados (nematelmintos) como el Ascaris lumbricoides (áscaris) o planos (platelmintos) como la Taenia saginata (lombriz solitaria). Por otro lado, están los protozoos microscópicos como la Giardia lamblia (giardia) o la Entamoeba histolytica (ameba).
Los signos y los síntomas que ocasionan pueden variar en dependencia del tipo de parásito, pero la mayoría se manifiestan en forma de trastornos gastrointestinales y astenia o debilidad. Por lo general se presentan diarreas, náuseas, disentería y dolor abdominal, con lo cual se afecta negativamente al estado nutricional del enfermo.
Para enfrentar este problema, la adopción de medidas higiénicas resulta imprescindible. El lavado adecuado y frecuente de las manos, la correcta cocción y manipulación de los alimentos, el consumo de agua convenientemente tratada y el uso de zapatos son algunas de estas medidas.
Desde el punto de vista farmacológico, existen tratamientos bien establecidos para combatir los diferentes parásitos intestinales, pero se reconoce que las plantas medicinales también resultan unas excelentes aliadas para desparasitar de manera recurrente y tener un organismo más sano. En esta columna ya hemos compartido sobre especies que son de utilidad frente a tales patógenos y vale recordar al ajo (Allium sativum) y la esclaviosa o majuito (Capraria biflora). Agreguemos a la lista otras dos plantas que se recomiendan con fines similares en la tercera edición de la Farmacopea Vegetal Caribeña, fundamentalmente sobre la base del uso tradicional documentado y los estudios de seguridad. Estas son:
Citrus x aurantium (naranja agria): Se prepara una decocción con entre tres y cinco hojas tiernas en medio litro de agua. Esta mezcla se deja hervir durante cinco minutos en recipiente tapado y luego se refresca, se filtra y se bebe una taza tibia, equivalente a 250 mililitros, dos veces al día durante tres días seguidos. No se debe emplear durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de ocho años. Se plantea que la naranja agria puede afectar la presión sanguínea, lo cual es significativamente potenciado por la cafeína. Se debe evitar su consumo en personas bajo tratamiento con algunos antidepresivos, en pacientes con hipertensión severa, diabetes, glaucoma e hiperplasia prostática. El aceite esencial de la planta puede producir reacciones de hipersensibilidad.
Café (Coffea arabica): Se emplean las hojas y con ellas se prepara una decocción con entre tres y cuatro cucharadas de hojas maduras troceadas para medio litro de agua. Se hierve durante cinco minutos en recipiente tapado y luego se dejar enfriar, se filtra y se bebe una taza tres veces al día. Por posibles interacciones se debe evitar su empleo concomitante con hipoglicemiantes orales o insulina, con antipsicóticos, antiepilépticos y fármacos estimulantes del sistema nervioso central. Su ingesta se limita en caso de gastritis, úlcera péptica e hipertiroidismo. No está recomendado durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de cinco años.
Otros textos refieren más plantas con actividad antiparasitaria, entre ellas el cundeamor (Momordica charantia), la fruta bomba (Carica papaya) y la maravilla (Mirabilis jalapa). Aunque sin dudas las medidas higiénicas y los medicamentos convencionales en la actualidad resultan eficaces frente a estos patógenos, vale repetir que las plantas medicinales todavía mantienen una merecida vigencia en el mundo moderno para combatir las parasitosis intestinales y cuidar de esta forma nuestra salud… ¡desde lo natural!
Fuente: Cubadebate
